La Nasa generó un programa de simulación en el que se puede recrear el desembarco en el extremo austral del satélite. Estiman que sus características permitirán, en el futuro, bases con presencia humana
Gracias a este nuevo mapa topográfico (tridimensional), se pudo confirmar que el polo sur lunar es un lugar propicio para albergar futuras misiones internacionales y, en un futuro, bases científicas que alberguen astronautas, dada la cantidad de hielo en la zona. Esto ya lo habían informado dos misiones anteriores de los EEUU, la Clementine y la Lunar Prospector.
Según informó El Mundo en su edición digital, estos nuevos mapas digitales fueron elaborados con los datos brindados por el Goldstone Solar System Radar, un mecanismo formado por tres antenas gigantes cuyo objetivo es observar el espacio profundo. En Goldstone se encuentra una de ellas, de 90 metros de altura, que lanzó tres señales de radar de una duración de 90 minutos cada una durante seis meses de 2006.
Éstas rebotaron en el suelo rugoso del asteroide y volvieron a la Tierra, donde fueron recapturadas por otras dos antenas gigantes, de 34 metros cada una, separadas una de la otra por 13 kilómetros.
El hecho de recibir señales desde distintas posiciones permite establecer la profundidad y la altitud del terreno del que proceden, necesarias para crear el mapa topográfico, que gracias a esta información pudo ser confeccionado con una resolución de 20 metros por píxel, superando así 50 veces los anteriores registros.
Las señales tardaron dos segundos y medio en llegar a la Luna y regresar con los datos.
Con toda la información recolectada los especialistas establecieron que esta zona de la Luna es mucho más irregular y rugosa de lo que se pensaba. Según Doug Cooke, ejecutivo de la Nasa, "ahora sabemos que el polo sur tiene picos más altos que el McKinley (el punto más alto de EEUU, a más de seis kilómetros sobre el nivel del mar) y fondos de cráteres cuatro veces más profundos que el Gran Cañón".