El 911 recibió este miércoles por la noche el llamado de una mujer gritando desesperada. No llegó a decir cuál era la emergencia, ni dónde se encontraba. Más de 10 horas después su marido se comunicó al mismo número, y confesó que la había matado.

El llamado de Alejandra Polizzi, la víctima:

-911 emergencias
-Me va a matar
-¿En qué localidad estás?
– Socorro, me quiere matar… ¡Pará!

El llamado de Gustavo Javier Flores, el asesino:

-911 emergencias
-Sí, qué tal, buen día
-Buen día señor. ¿Cuál es su emergencia?
-Si podrían venir a Capdevila 1946
-Le voy a pedir que me hable un poco más alto. ¿De qué localidad llama?
-Castelar
-¿Calle?
– Capdevila 1946
– ¿1946?
– Sí
-¿Entre?
– Entre Granada y Unamuno
-¿Qué es lo que pasó en el lugar, señor?
-Un asesinato
-¿Qué es lo que pasó, señor?
-Un asesinato
-¿Qué fue lo que pasó, por favor explíqueme?
-Mi mujer está asesinada
-¿Su mujer qué?
– Está asesinada
-¿Quién la mató, señor?
– Yo
-Dígame su nombre
-Gustavo Flores
-¿Está seguro de que está sin vida, señor?
-Sí
-Corto y transmito

Ocurrió el miércoles por la noche en una casa de la calle Capdevila 1946, entre Granada y Unamuno, al oeste del Conurbano.

Gustavo Javier Flores, de 38 años, llamó al 911 y contó que había matado a su esposa, Alejandra Marcela Polizzi (48), empleada administrativa.

De la comunicación de Polizzi sólo pueden sacarse dos frases: "Me mata" y "socorro, me quiere matar". Al otro día, Flores con la voz baja y entrecortada, tras permanecer 11 horas junto al cadáver de su esposa, llamó también al servicio de emergencias: "Hubo un asesinato", dijo. Cuando la operadora preguntó quién era la víctima él contestó "mi mujer" y cuando lo interrogó por el asesino, respondió: "yo".

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