Leisy Carreño no imaginó que un curso en el que se anotó por error iba a permitir que su esperanza de mudarse de la villa fuera una realidad. Hace tiempo buscaba independizarse económicamente pero no lo conseguía. En agosto del año pasado, casi por casualidad, se enteró que iba a haber unas capacitaciones para arreglar computadoras.

En tiempos de obsolescencia programada una iniciativa público-privada de la mano de la Fundación Equidad, del Club de Reparadores, la Agencia de Protección Ambiental y Samsung llegó a la villa 31 de Retiro para capacitar a los vecinos que quisieran acercarse a aprender a reparar celulares.

"Empecé por una confusión, lo vi en el Facebook y me anoté, pero cuando empezaron el curso era de celulares y yo no sabía nada. Hoy lo agradezco porque junto con otra vecina arreglamos los aparatos y nos sirve para hacer una diferencia para poder comprar un terrenito en la provincia", cuenta Carreño que tiene tres hijos y sueña con una casa propia en Merlo.

El curso, que duró cuatro meses, capacitó a 25 jóvenes que hoy trabajan en la 31 y en otros barrios porteños. Aquella fue una iniciativa de la movida itinerante conocida como el "Club de Recuperadores" que busca hacer ser una resistencia a la sociedad de consumo al tiempo que da una herramienta laboral para cientos de personas.

El de la villa 31 fue el cuarto encuentro del club, que es una iniciativa de la ONG Artículo 41. "El Club tuvo muy buena recepción en el barrio 31. El contratiempo del corte de luz no detuvo el espíritu reparador, se hicieron reparaciones manuales y mecánicas y también arreglos de costura a mano.", explicó Marina Pla, que junto a Melina Scioli creó la movida.

"Sin luz no podíamos usar la máquina de coser. Un hombre trajo un ambo para hacer los ruedos, y nos dividimos para coserlo a mano. Él se copó y se puso a coser con nosotras y
la rompió con la prolijidad. El muñeco que se transformó en un héroe ruso y el libro de oraciones que reparó niní son los hitos en los objetos.", cuenta Agustina Cebey, costurera en el reporte que elaboró la ONG del trabajo en el barrio de Retiro.

Marina Janet Mendieta fue por más. Oriunda de Salta terminó el curso para reparar teléfonos móviles. "Me compré una máquina que, por ahora tengo en mi casa, con la que puedo cambiar las pantallas. Y la verdad es que me deja un resto", explica a Infobae. Mendieta tenía una oferta laboral en Once pero no tenía con quién dejar a sus tres hijos.

"Yo llevo y traigo a los chicos a la escuela y esto me dio la posibilidad de trabajar en casa. Por ahora no tengo un espacio ni un cartel comercial pero como los vecinos se enteran cada vez tengo más clientes", cuenta entusiasmada. Por semana cambia entre dos y tres pantallas y hace reparaciones y los trabajos le dejan entre 400 pesos y 3000 pesos.

En la villa 31 funciona el Centro de Desarrollo Laboral y Emprendedor (CeDEL) y allí se siguen dictando cursos de formación laboral. José Luis González es uno de los mentores de los cursos. Mientras explica la ley de Ohm y muestra la diferencia de los fusibles para los circuitos, se entusiasma contando cómo llegan cada vez más interesados a las capacitaciones.

"Este curso Repará tu celular es parte de una iniciativa de la Secretaría de Integración Social y Urbana de la Ciudad, la Fundación Equidad y una empresa. La cantidad de alumnos depende un poco de los espacios con los que contamos. En general son cursos de 20 alumnos", dice González.

Pero la demanda crece. De hecho, en el taller actual hay gente del Barrio 20, en Villa Lugano que llega hasta Retiro porque está interesada. "Estamos dando clases en Lugano y el año que viene vamos a arrancar en la villa 1-11-14. Acá hay una parte teórica y una parte práctica y se van con todos los conocimientos para poder hacer su trabajo", agrega el profesor.

Los asistentes a los cursos cuentan con un kit para arreglar los teléfonos y sus partes; deben inspeccionar los tipos de baterías que se usan y más adelante, las pantallas.

El Club de Reparadores comparte los objetivos y lineamientos de otros espacios en el mundo. Los Repair Cafés son espacios de reparación colectiva y el primero abrió en Ámsterdam en 2009; hoy ya hay casi 1000 en todo el mundo. Las Restart Parties se enfocan en productos electrónicos. Una comunidad digital muy activa comparte casi 19.000 tutoriales abiertos en la wiki del sitio IFixit (yo lo arreglo, en español).

Los aparatos electrónicos son de los elementos que más que se descartan; la basura electrónica es un problema que no tiene aún una solución en estas latitudes: en la Argentina sólo se recicla el 15% de los residuos eléctricos y electrónicos que se generan. Los cálculos oficiales dan cuenta de que cada argentino genera alrededor de tres kilogramos de basura electrónica por año, lo que representa 120.000 toneladas de basura electrónica anuales.

Entre los aparatos electrónicos que más se usan, los celulares y las computadoras son los que poseen la tasa más alta de reciclado. Más del 90% de sus partes pueden ser recicladas, ya que son fáciles de desensamblar y reutilizar. Y también se pueden arreglar y, a la vez, generar trabajo. Ese es el espíritu de la iniciativa.