De chico soñaba ser un gran 2 en Boca, árbitro de boxeo y astronauta. Su padres, inmigrantes italianos -papá verdulero, mamá ama de casa-, no quisieron saber nada y lo mandaron a estudiar. Entró en abogacía. Pero tardó mucho en encontrar su verdadera vocación: la criminalística.

Trabajó 10 años en Tribunales revisando expedientes. Partió a Milán a probare suerte donde fue lechero, ferretero, levantó nieve y se formó para ser policía municipal. Después de tres años sin ver a familia, regresó "por vacaciones". Tenía pasaje de vuelta para Italia, pero se quedó en La Boca.

Ricardo Canaletti (62) encontró su pasión en el periodismo. Llegó a Clarín en 1987, sección policiales. Y estuvo allí hasta el 2008, cuando dio su salto a la tevé. El Trece, Telenoche, TN. Y desde 2014 conductor de "Cámara del crimen". En estos treinta años de profesión, ni por un instante sintió que la llama de la pasión por las noticias se hubiera apagado.

Cubrió todos los casos que impactaron a la sociedad. El crimen de María Soledad Morales en Catamarca, el asesinato del soldado Carrasco, el Yomagate, los escopetazos de Barreda contra las mujeres de su familia, la tragedia de Ángeles Rawson

En la tele mostró su carácter, su estilo ("muevo mucho las manos y gesticulo") y su obsesión por seguir una pista, anudar la trama, buscar culpables. En cinco de sus libros volcó su pasión por la investigación; en el último, por primera, vez se animó a incursionar en la novela: "El vengador del hampa".

Una novela en la que habla de un hecho verídico, como lo fue el caso de Miguel Ángel Prieto, apodado "El loco", quien desde los 50 hasta que murió quemado en la cárcel de Villa Devoto en 1965 -oficialmente se dijo que fue suicidio- fue el delincuente más temido de la época ¿Qué cuenta Canaletti en estas páginas? La historia de un periodista -Jordan- que intenta revelar el misterio del "Loco Prieto" con la ayuda del archivero del diario en el que trabaja. Juntos retroceden en el tiempo para revelar los misterios de un personaje que fue ladrón, contrabandista, pirata del asfalto y a quien se le atribuyeron cien asaltos y diez homicidios.

-Uno de los personajes de su libro es policía y a la vez ladrón..

-Sí. Esa es una de las cosas que el periodista Jordan averigua.

-¿Se ve mucho esta "combinación" en la actualidad?

-Te diría que sí, se ve mucho más de lo que la gente piensa. Tal vez sea uno de los grandes problemas de la inseguridad en la Argentina. Además de los que surgen de la marginalidad y de la pobreza.

-¿Dice que la pobreza empuja a la delincuencia?

-No, no estoy diciendo que la pobreza provoque delincuentes. Pero la pobreza y la marginalidad potencian a aquel que no se la banca… Y es difícil bancársela desde la marginalidad y la pobreza. Hay personas que buscan trabajo, lo obtienen, ganan muy poco y viven su vida de esa manera; buscan y van logrando pequeños objetivos en la vida. Pero hay otros que, en las mismas circunstancias, se dedican a la delincuencia… La relación con la policía domina muchos ámbitos, entonces hay relaciones entre policías y ladrones.

¿Cree que la policía bonaerense mejoró o empeoró?

-Sigue igual que siempre. Fijate los problemas que ha tenido la gobernadora (María Eugenia) Vidal con la policía, con su propio jefe de policía… que ya no lo es más. Lo tuvo que retirar.

-¿Cree que la corrupción policial toca todos los estamentos?

-Dentro de la estructura policial el que más sufre es el suboficial, sufre el agente, porque están dentro de una estructura militarizada. Los menos protegidos en esa estructura, y los que en definitiva tienen que dar la cara para lo que sea -para ir a recoger una recaudación ilegal como para pararse frente a la gente-, son los de estamentos más bajos. En la actualidad estamos viendo que los que caen son los jefes. Esa es una novedad en relación a lo que sucedía antes. Pero me parece que no cambió nada.

-En su momento tuvo una opinión muy fuerte contra Sergio Berni, al decir que las bandas de narcos le pasaban frente a las narices y no agarraba a nadie ¿Sigue pensando lo mismo?

-Sí. Exactamente lo mismo. Yo pienso que la seguridad a nivel nacional empeoró con la gestión de Berni. Yo lo dije y lo repito: jugó con la seguridad. Tal vez él se mostraba de una manera rimbombante -bajando del helicóptero, vistiendo un traje anti flama- pensando que de esa manera podía posicionarse mejor políticamente. En verdad no lo sé. Pero lo que vimos fue una persona que tenía una estrategia muy equivocada con relación a la seguridad y que tenía también muchos vínculos con policías que mantenían su negocio. Vínculos. No estoy diciendo que participara. Estoy diciendo que tenía relación con ese tipo de personas.

-¿Qué opina del poder judicial en la Argentina? ¿Es más independiente con este gobierno o lo fue con el gobierno anterior?

-Del poder judicial sabemos todo porque los jueces federales -que son los que tratan las cuestiones que al Estado le interesan o está involucrado-, aparecen en todos los medios. Y ahora sigue ocurriendo lo mismo que pasaba antes. Nada cambió. Te voy a dar un ejemplo: ¿Cuánto hace que estamos hablando de Lázaro Báez? 2007 – 2008, aproximadamente. ¡Estamos en 2017! Y no pasó la etapa de instrucción, que significa la etapa de investigación. Algo falla en la justicia federal. Desde hace nueve años estamos hablando de Báez y todavía no se lo mandó a juicio. Hay muchos casos iguales. Quizás veamos alguna vez a estos personajes llegar a juicio, tal vez pasen muchos años, tal vez prescriba la causa o tal vez ya no le interesen a nadie…todo puede pasar.

-¿Deberían jueces como Rossi o Axel López -que liberaron delincuentes que luego reincidieron- seguir en sus cargos?

-Son jueces que se ocupan de la ejecución de la pena. Es decir, no juzgan los hechos ni a las personas sino que, ya juzgados y ya condenados, son los que se fijan cómo van evolucionando, cómo van cumpliendo su pena en la cárcel. La ley Argentina establece que los presos no deben estar todo el tiempo en prisión sino que se los debe resocializando de a poco. Para eso se establecen plazos, salidas transitorias, libertad condicional, etc. Cosas que han dado lugar a mucha polémica. Para lograr eso, el condenado debe estar en condiciones. En el mundo carcelario hay muchas trampas para engañar a un juez.

-¿Por ejemplo?

-Informes criminológicos positivos que se compran. Jueces que interpretan a raja tabla la ley sin tener en cuenta su propio criterio… Estos dos jueces que vos acabas de mencionar dejan de lado los informes para aplicar su propio criterio y resolver por su cuenta que la persona que ha cometido violaciones, homicidios, lo que fuese, está en condiciones de volver a la sociedad. Y lo que vemos es que su criterio falla, porque cuando salen vuelven a delinquir. ¿Entonces cómo se defienden estos magistrados? Diciendo "yo no soy adivino, no puedo adivinar en el futuro".

-¿Qué ayuda a un magistrado a saber si un criminal puede volver a convivir en sociedad?

-Ahí está el problema, porque el juez tiene las herramientas para equivocarse menos. Por ejemplo, cuando los informes criminológicos son sistemáticos, van dando un perfil de la persona y de su evolución en la cárcel. El tipo no tiene derecho a poner en duda esos informes en base a su sola experiencia. En consecuencia, si bien no hacen futurología, hay cosas que se pueden prevenir.

-¿Usted cree que deberían ser removidos de sus cargos?

-Yo creo que sí. Hay errores de los que no se pueden volver. Si yo no tomé en cuenta informes del Servicio Penitenciario que me desaconsejaban la libertad de una persona, y la dejé libre y cometió un nuevo delito… Esa persona no debe ser más juez.

-¿Piensa que le hacen mal a la justicia argentina?

-Sí, estos jueces le hacen mal a la justicia argentina. Me parece que no deberían seguir en su cargo. Pero bueno, parece que les gusta vivir de un sueldo del Estado y se aferran a ello. Yo, insisito, creo que no deberían ser más jueces. Y, atención, no tanto por el tema de garantismo, sino porque no tienen las condiciones para ser jueces.

-¿Cuáles son las condiciones para ser juez?

-Equilibrio, conocimiento de las leyes, la relación que se establezca con el condenado, el estudio de la criminología, una serie de cuestiones con lo que va a resolver una cosa muy difícil. Si hay alguien que mató, que violó, ¿puede volver con la gente? Todos me dicen que no, pero a mí no me importa, que salga.

-¿Por qué la sociedad acepta todavía estos jueces?

-A Axel López le hicieron un juicio político y zafó. O sea, los representantes del pueblo, los legisladores, presentaron pedidos de juicio político para que fuera a juicio. Entre legisladores, jueces y abogados que conformaban el jury de enjuiciamiento lo absolvieron por un voto.

– Las estadísticas muestran que en los últimos años aumentaron los femicidios. Hoy en día hay conciencia sobre esta tragedia, pero antes los llamaban "crímenes pasionales". ¿Qué cambió?

-Los famosos crímenes pasionales eran la ventana por donde se escapaban todos los femicidas. Lo que hay ahora es una toma de conciencia de que la mujer es agredida y que ha sido agredida siempre, no por todos los hombres obviamente. Existió siempre, pero hubo maneras de justificar, de ocultar lo que realmente es esto: una agresión al género. Y una de las formas era considerarlo como homicidio pasional. Hay pasiones que son sanas.

-¿Y Qué pasa con las pasiones "enfermas"?

-La culpa no es de la pasión, la culpa es de la persona. Yo tengo pasión por el fútbol pero no mato por el fútbol. No soy barrabrava. El barrabrava se escuda en la pasión para agredir. ¿Vamos a decir que un barrabrava comete un crimen pasional? No. Es un delincuente. Lo mismo pasa con el que le pega a una mujer o la mata o la agrede de otra manera, la humilla. No hay que echarle la culpa a las pasiones. Pero con las pasiones y el homicidio emocional -que tiene una pena muy baja en comparación con homicidio agravado- se escapaban todos los femicidas o los violentos. Durante años, con los "crímenes pasionales" se justificó la violencia machista

-¿Qué le genera ver en las noticias tantos casos de esta índole?

-Me parece bueno que en esta época se tome conciencia. Me parece que es toda una nueva visión del mundo y de las personas. Me parece que es una revalorización de la mujer y del hecho de que la mujer y el hombre son iguales. Todavía, cuando se cometen hechos de violencia de esta naturaleza -violencia género, femicidios- lo que prima es la fuerza del primitivo, la fuerza del hombre de la caverna.  Si volvemos al hombre de las cavernas, si todavía estamos en la época en que yo puedo imponer como varón mi forma de ver las cosas sobre una mujer simplemente porque le doy un sopapo, entonces el millón de años que pasó hasta ahora habrá servido de muy poco.