La epidemia de obesidad es un hecho en la mayoría de los países del mundo (Shutterstock)
La epidemia de obesidad es un hecho en la mayoría de los países del mundo (Shutterstock)

La epidemia de obesidad es un hecho en la mayoría de los países del mundo. Según la OMS, cada año mueren, como mínimo, 2,8 millones de personas debido a este mal.

Ante este escenario, en una nueva tentativa por frenar el fenómeno, que parece irreversible, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó una revolucionaria válvula capaz de extraer alimentos de las personas directamente desde el estómago.

Para comenzar, debe tenerse en cuenta que el AspireAssist no está habilitado para cualquier persona que quiera perder unos kilos de más.

Es un tratamiento contra la obesidad que hace uso de una sonda insertada quirúrgicamente, por lo que sólo el personal médico estará capacitado para ponerlo en práctica. Además, únicamente se podrá utilizar en aquellas personas que cumplan tres requisitos primordiales: tienen que ser mayores de 22 años, poseer un índice de masa corporal entre 35 y 55 superior a lo recomendado y que hayan fracasado con los tratamientos de pérdida de peso no quirúrgicos.

La lucha contra el sobrepeso parece perdida y aparecen métodos pólemicos (Shutterstock)
La lucha contra el sobrepeso parece perdida y aparecen métodos pólemicos (Shutterstock)
 

Este revolucionario invento está pensado para ser activado unos 20 o 30 minutos después de las comidas. Y será el propio paciente quien deberá conectar todos los utensilios del AspireAssist y luego podrá deshacerse de los desechos.

Sólo es posible eliminar aproximadamente el 30% de las calorías consumidas.
 
La alimentación saludable, el primer camino contra la obesidad (Shutterstock)
La alimentación saludable, el primer camino contra la obesidad (Shutterstock)

Tras considerar que la válvula "es una medida cuasi de emergencia para evitar la absorción de determinada cantidad de alimentos en pacientes con sobrenutrición", Ravenna evaluó: "En una primera etapa puede funcionar, pero a posteriori si no se hace un trabajo de cambio de hábitos la lógica indica que la persona va a volver a engordar".

Para Ravenna, la válvula es una medida cuasi de emergencia para evitar la absorción de alimentos en pacientes con sobrenutrición

"Los métodos mecánicos tarde o temprano se tienen que repetir si no hay un real cambio de mentalidad en el paciente", puntualizó el especialista, quien calificó la aprobación de la FDA como "una medida desesperada frente a una patología desesperante".

"Vivir tipo Robocop es un desafío negativo para el hombre -consideró-. Si no se hacen cambios de manera concienzuda en la industria alimentaria para revertir la epidemia, la enfermedad va a ser la norma".

“Una medida desesperada frente a una patología desesperante”.

Y finalizó: "Lógicamente alguna medida hay que tomar, primero fueron medicamentos, luego operaciones que dejan de ser útiles frente al descontrol de comida. Esto es resultado de una generación que muta hacia la gordura".

La válvula sólo permite eliminar el 30% de las calorías consumidas (Shutterstock)
La válvula sólo permite eliminar el 30% de las calorías consumidas (Shutterstock)

Ficha técnica de un dispositivo polémico y prometedor

El dispositivo tiene una vida útil de 115 ciclos, unas cinco semanas de tratamiento, y después necesitará ser reemplazado por otro. Para que funcione correctamente se recomienda que el paciente mastique a conciencia los alimentos para que el tubo no se bloquee con trozos de comida.

Durante el ensayo clínico de AspireAssist, proporcionado a la FDA, se hicieron pruebas con 170 personas. Unas 110 de ellas tenían el dispositivo instalado y las restantes empleaban otros sistemas de pérdida de peso. El resultado tras un año de comparación fue que los que tenían la válvula habían perdido un 12,1% de su peso corporal total, mientras que los otros pacientes sólo 3,6%.

Aunque la FDA haya aprobado el invento, alertan también de los problemas ocasionales que puede provocar como indigestión, náuseas, vómitos, estreñimiento o episodios de diarrea. Además, hay una larga lista de riesgos en la colocación quirúrgica del tubo gástrico que van desde un dolor de garganta hasta probabilidades de muerte.

Por otro lado, no estará disponible para personas con hipertensión, bulimia, empacho, embarazo, enfermedad inflamatoria intestinal, úlceras estomacales o pacientes con antecedentes de enfermedades pulmonares, cardiovasculares o dolores abdominales crónicos.