Pese a que ocurre cada vez menos, el cigarrillo solía ser la única adicción socialmente aceptada. Con la
proliferación de los ambientes libres de humo y la toma de conciencia acerca de los perjuicios que acarrea el tabaquismo en los fumadores pasivos, muchos son los que se levantan de una comida, o piden permiso en casa ajena para salir a fumar.
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