El desarrollo de cáncer de piel no melanoma es 20 veces más corriente que el del maligno, sobre todo durante el verano, con la mayor exposición solar. Cómo tratarlo

Especialistas en dermatología aseguran que los avances en la terapia fotodinámica son realmente efectivos en el tratamiento del cáncer de piel no melanoma.
"El cáncer de piel no melanoma es un problema creciente en todo el mundo; su incidencia aumenta especialmente como consecuencia de una mayor exposición solar (rayos ultravioletas o RUV)", explicó el alemán Rolf-Markus Szeimies, profesor de dermatología de la Universidad de Regensburg (Alemania), durante el Primer Foro Argentino de Terapia Fotodinámica en Dermatología, realizado recientemente en Buenos Aires.
Los especialistas dividen el cáncer de piel, básicamente, en dos tipos: melanoma y no melanoma.
El melanoma es la forma más peligrosa, ya que tiende a extenderse a otras zonas del cuerpo. Sin embargo, si se detecta precozmente tiene más de un 90% de posibilidad de curación.
En cambio, el cáncer de piel no melanoma se encuentra entre los tumores más comunes del ser humano, al punto de que su incidencia es casi 20 veces mayor que la del melanoma maligno. Además, rara vez es mortal, pero si no se lo trata puede dañar órganos y estructuras cercanas que pueden afectar la calidad de vida de los pacientes.
Por lo general, los oncólogos ofrecen opciones terapéuticas de tratamiento que incluyen diversos tipos de cirugías, crioterapia, láser y la radioterapia. Pero estos procedimientos requieren la extirpación de la lesión y el tejido circundante, por lo que toman más tiempo de recuperación y sus resultados cosméticos y funcionales no son tan aceptables en algunos casos.
Es por eso que los especialistas destacan la Terapia Fotodinámica con Metil Aminolevulinato, que combina la utilización de una crema y la iluminación con una lámpara especial, y que ya demostró su eficacia con altas tasas de curación- en varios países del mundo.
Este nuevo tratamiento "se realiza en el consultorio del médico y es aplicado por el mismo dermatólogo. Esto constituye una ventaja (
), ya que el paciente es tratado por su médico lo cual fortalece la relación médicopaciente e incide en forma directa sobre su evolución. Sumado a esto, cuando aplicamos TFD obtenemos un excelente resultado cosmético", explicó el médico alemán.
Otros usos de esta terapia
Hoy, los médicos comenzaron a utilizar esta técnica no sólo para tratar este tipo de tumores, sino también lesiones producto de quemaduras solares y procesos de acné inflamatorio, por el comprobado resultado cosmético positivo.
Además, es recomendada para aquellos pacientes a quienes les han realizado un trasplante de órganos, ya que presentan 250% más de riesgo de padecer cáncer de piel no melanoma.
"Tenemos una población grande, al menos en Europa, de personas que reciben un transplante de riñón o de corazón y que tienen un riesgo muy elevado de padecer cáncer de piel, agresivo e invasivo, ya que reciben medicamentos inmunosupresores por largo tiempo y altas dosis para evitar el rechazo del órgano transplantado. Ellos se benefician de una terapia como esta", señaló el dermatólogo.