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Sabado 28 de Noviembre
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Se puede sufrir como un bebedor sin serlo

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Un informe británico asegura que la enfermedad de hígado graso no alcohólica puede llevar a serios problemas cardiovasculares. Es el trastorno hepático más común en Occidente. Cómo evitarla

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La enfermedad de hígado graso no alcohólica es el trastorno hepático más frecuente dentro de los países occidentales. Es por ello que los especialistas se abocan, cada vez con mayor frecuencia, al desarrollo de investigaciones que permitan sobrellevarla y superar sus efectos.

Un estudio de los últimos en tomar estado público fue realizado por profesionales del Hospital Universitario de Levisham de Londres, Reino Unido, según informó la Sociedad Iberoamericana de Información Científica (SIIC) en su sitio web.

La enfermedad de hígado graso no alcohólica (EHGNA) es considerada un indicador temprano de una condición cardiovascular premórbida, ya que podría preceder la aparición del síndrome metabólico, que es una conjunción de enfermedades o factores de riesgo que predisponen a una enfermedad cardiovascular o diabetes.

En base a este estudio, los especialistas concluyeron que para esta enfermedad hepática es beneficiosa la pérdida de peso, porque se reducen los niveles séricos de alanino aminotransferasa (enzima con gran concentración en el hígado), pudiendo así evitar daños histológicos.

Señalaron también que el descenso de kilos ayuda a los que sufren, además, de dislipidemia o alteración del metabolismo de los lípidos.

La reducción de masa corporal, entonces, resultó estar asociada a la disminución de los niveles enzimáticos, la regresión del hígado graso y la mejoría del daño hepático progresivo.

Frente a pacientes que sufren de esta enfermedad, los profesionales recomendaron el asesoramiento nutricional y el tratamiento con fármacos para atacar los altos niveles de colesterol y lípidos, hasta en casos en los que no se registre una pérdida de peso pronunciada.

El estudio
Los expertos de la presente investigación efectuaron el seguimiento de 71 pacientes con una edad promedio de 56 años, durante 6 años.

En un 54,9% de los casos fueron referidos a especialistas en nutrición para el asesoramiento alimentario.

Luego del tratamiento del grupo, el peso corporal y los niveles séricos de alanino aminotransferasa (ALT), colesterol total, HDL, LDL y triglicéridos disminuyeron. En cambio, los valores aumentaron en aquellos pacientes que no recibieron asesoramiento nutricional.

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