Investigadores de todo el mundo llaman a aportar nuevas ideas para hallar una droga que pueda detener el avance del HIV. "Un fracaso no lo es por siempre", dijeron

Se buscan científicos jóvenes. Esa parece ser la consigna cuando se habla de los retos para encontrar una vacuna efectiva que detenga el contagio de la epidemia del sida, que desde hace 25 años ha sido responsable de la muerte de unas 25 millones de personas alrededor del mundo.
Hasta la fecha, todos los esfuerzos por lograr la fórmula perfecta han sido infructuosos. Sin embargo, es necesario equivocarse y fallar en los intentos para aprender, dijo Tachi Yamada, director del Programa de Salud de la Fundación Bill y Melissa Gates, con sede en Seattle, y ex presidente de la Junta de Investigación y Desarrollo de la farmacéutica GlaxoSmithKline.
Según el investigador, 9 de cada 10 intentos de crear una vacuna han fracasado, y sólo uno ha pasado a etapas más adelantadas.
"Un fracaso no lo es por siempre. Tenemos una gran cantidad de público al que tenemos que educar sobre esto, porque la gente cree que no vale la pena invertir en esto y es todo lo contrario", señaló.
Una de las fallas más aleccionadoras fue descubrir que lo que funciona en animales de laboratorio no necesariamente ayuda a predecir el comportamiento de ciertas medicinas en el cuerpo humano.
Los investigadores alrededor del mundo también han reconocido que necesitan aprender más sobre el sistema inmunológico en general."Todavía necesitamos muchas nuevas ideas, estamos ante un gran reto", afirmó.
Y es allí donde nace el llamado desesperado a las nuevas generaciones de científicos, médicos e investigadores, incluso los que no se dedican a trabajar directamente con el sida, para que pongan sobre la mesa nuevas propuestas.
"Debemos atraer a las mentes más privilegiadas del mundo", coincidió Alan Berstein, director ejecutivo de Global HIV Vaccine -una alianza de organizaciones independientes que busca agilizar el descubrimiento de una solución- en Nueva York.
"Necesitamos jóvenes, personas de los países más afectados por el sida para que nos traigan su visión, personas que trabajen en otros campos, nuevas mentes", señaló. El mayor obstáculo para avanzar es la necesidad de una mayor inversión de dinero en la investigación, señalaron ambos estudiosos.
Según recordó Yamada, cuando más cerca se está de la solución es cuando más recursos y esfuerzos se necesitan, y a su juicio ese es el momento histórico que se vive ahora.
Berstein exhortó además a las empresas que están en carrera por ser las primeras en lanzar un producto efectivo -y, de paso, ganar dinero con la licencia para su explotación- a que cambien su visión de mercado por una más humanitaria, porque la ambición podría estar restándole auge al resultado que se busca.
Dijo que en lugar de peseguir la gloria personal, se deben aumentar los esfuerzos en conjunto, compartir información entre países para alcanzar una vacuna lo más pronto posible y evitar que sigan ocurriendo muertes.
En los pasados 25 años, más de 25 millones de personas han muerto como consecuencia de enfermedades derivadas del sida.
Susan Buchbinder, directora del Departamento de Salud de San Francisco, y Zeda Rosenberg, directora general de la Sociedad Internacional de Microbicidas (IPM, por sus siglas en inglés), destacaron que las nuevas tecnologías para evitar el contagio de enfermedades transmitidas sexualmente dirigidas a las mujeres, como anillos, láminas y otros que se introducen en la vagina, son una prueba de que se ha avanzado mucho en la búsqueda de soluciones.
"Tenemos razones enormes para el optimismo", dijo Rosenberg. Yamada aseguró estar convencido de que algún día habrá un mundo sin sida y que las próximas generaciones simplemente no conocerán la enfermedad, porque ya se habrá erradicado con una vacuna.
"Yo estoy seguro de que juntos vamos a prevenir que futuras generaciones tengan VIH", afirmó.
Fuente: AP