20-04-08 | General

El dilema de Buenos Aires: ¿Fumador o no fumador?

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Desde fines de 2006 esta norma rige en la Ciudad y otros lugares del país avanzan en el mismo sentido. Sin embargo, todavía hoy hay posiciones encontradas

El dilema de Buenos Aires: ¿Fumador o no fumador?

Hasta hace algunos años, el famoso cartelito de "prohibido fumar", no sólo pasaba inadvertido, sino que era ignorado hasta su máxima expresión.
Hospitales, ascensores, colectivos, organismos públicos y otros sitios sumamente inapropiados para prender un cigarrillo, eran igualmente invadidos por el humo.

Si bien siempre hay transgresores, al menos en la Ciudad de Buenos Aires, algunas cosas cambiaron formalmente en octubre de 2006. Desde ese momento rige la por entonces tan discutida Ley Antitabaco. Las restricciones para restaurantes y bares son severas. En primera instancia, deben tener una superficie mayor a los 100 metros cuadrados para poder solicitar que se abra un espacio para fumadores. Además, este debe estar absolutamente aislado y con un sistema de ventilación costoso y sofisticado.

Es por eso que muchos locales gastronómicos no pueden ofrecerles la opción fumador-no fumador a sus clientes y sólo les es permitido encender un cigarrillo en mesas instaladas en la vereda. "Es muy frecuente que la gente se levante de la mesa y salga a la calle a fumar. Hay algunos que 'no aguantan' y hasta toleran el frío", señala Avelino Fernández, dueño del restaurante céntrico La Estancia y miembro de la Asociación de Amigos de la Calle Corrientes.

Avelino reconoce que él mismo se había opuesto a la ley porque consideraba que iba a bajar el consumo en su parilla. Hoy, que "pasó bastante agua bajo el puente" cree que es una buena medida para la salud, aunque la ley tiene algunos puntos débiles que podrían solucionarse.

"Al principio la gente despotricaba y pedía el libro de quejas, pero ahora ya esta acostumbrada y casi no hay problemas. Retiramos los ceniceros y pusimos carteles de prohibido fumar por todas partes. Eso ayudó mucho", relata. Sin embargo, dice que las exigencias para habilitar un salón no fumador son algo excesivas, por lo que en optó por prescindir de él.

"Así como me parece bien que se respete el derecho de las personas que no tienen por qué respirar humo, creo que tendrían que existir también locales 'exclusivos para fumadores', en los que la gente que quiera prender un cigarrillo mientras se toma un café pueda hacerlo y, el que no quiere estar en ese ambiente viciado, directamente no entre. Creo que la opción es válida", propone y opina Fernández.

Cambio de actitud
Desde el Ministerio de Salud señalan que "ha aumentado mucho la conciencia sobre el problema del tabaquismo activo y pasivo. Esto se vio reflejado en el muy alto nivel de acatamiento de la ley que rige en Buenos Aires, dando a entender que la población lo estaba deseando", dijo a Infobae.com Mario Virgolini, coordinador del Programa Nacional de Control del Tabaco de este organismo público.

También, muchas compañías se están sumando a la movida no fumadora. Al respecto, Virgolini destacó que "estudios en todas partes del mundo y en la Argentina, muestran que las empresas libres de humo benefician no sólo a los trabajadores sino a su propia economía y rentabilidad, disminuyendo costos de mantenimiento, ausentismo, riesgos de incendio y evitando posibles demandas por enfermedad o muerte como consecuencia del tabaquismo pasivo en el ámbito laboral”

Consultado acerca de los trabajadores que cumplen funciones en un lugar en el que se fuma, recalcó que "pueden hacer valer su derecho a la salud y a un ambiente laboral seguro y efectuar reclamos ante la autoridad local de aplicación de la ley en el caso donde existe legislación que los protege, o ante la Defensoría del Pueblo (www.defensor.gov.ar)".

Pero además de las empresas y los lugares públicos, es en la propia casa donde puede comenzar a respetarse, por ejemplo, el derecho de los más chicos a no respirar un aire contaminado. Desde el Ministerio de Salud recomiendan, imponer en el hogar la norma de de "ir a fumar afuera". Esto, además de hacer que el ambiente se mantenga más limpio, hará que el fumador se vea "desalentado" al tener que salir específicamente para prender un cigarrillo.

Sin duda, la conciencia de la población está cambiando. Incluso muchos fumadores reconocen que aquellos que no lo son no tienen por qué estar expuestos. También, la mayoría de éste grupo apoya y es respetuoso de las leyes antitabaco que ya están vigentes en el país. Por eso, lo cierto es que quizá haya algunos aspectos para "pulir" en materia normativa, pero se está avanzando en la senda correcta para preservar lo más importante: la salud.
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