Así lo remarcó el primer secretario del gobierno británico en las islas, Paul Martínez, en una entrevista exclusiva con Infobae.com. Defendió los "derechos" para la explotación petrolera y manifestó su voluntad en resolver el diferendo por las vías diplomáticas. Negó que exista posibilidad de un conflicto armado como en 1982

El primer secretario del gobierno británico en las Islas Malvinas, Paul Martínez, advirtió que "no puede existir una negociación sobre la soberanía si no por es por el deseo de los ciudadanos del archipiélago".
En una entrevista exclusiva con Infobae.com, Martínez se refirió al nuevo diferendo entre la Argentina y Gran Bretaña por la exploración petrolera en el archipiélago, que el lunes pasado inició la firma inglesa Desire Petroleum, y al renovado reclamo del Gobierno sobre la soberanía del territorio en el Atlántico Sur.
"El Reino Unido regularmente pone de manifiesto que no tiene dudas sobre su soberanía en las Falkland (Malvinas) y áreas marítimas de sus alrededores. No puede haber negociación alguna sobre la soberanía si no es por parte del deseo de los isleños", justificó.
Respecto al nuevo conflicto bilateral que se desató por la exploración petrolera en las aguas del Atlántico Sur, Martínez consideró que los trabajos que ya comenzó la firma británica Desire Petroleum forman parte de "una actividad comercial legítima", que cuenta con el respaldo del gobierno de Gran Bretaña.
"Los isleños de las Falkland (Malvinas) tienen en claro que la exploración es una actividad comercial legítima, bajo licencia del gobierno de las islas con el completo soporte del gobierno británico. Tal como lo dijo el primer ministro (Gordon Brown): 'El gobierno británico va a continuar el apoyo al desarrollo de su sector de hidrocarburos'", explicó el primer secretario del gobierno isleño.
Martínez reveló que no se sorprendió el respaldo que logró la presidente Cristina Kirchner de sus pares de la región durante la Cumbre del Grupo Río que se celebró en México e insistió en "los derechos" de la isla a desarrollar negocios "legítimos".
"No es la primera vez que vemos al Grupo Río o a otras agrupaciones regionales haciendo afirmaciones en las que apoyan el reclamo argentino sobre las islas Falkland (Malvinas) -indicó- El Reino Unido valora su cercana relación con los países del Grupo Río. De todos modos, tenemos en claro que la exploracion de hidrocarburos en las aguas de las Falkland (Malvinas) es un negocio legítimo, y tenemos el derecho al desarrollo de la industria de hidrocarburos, un derecho respaldado por el gobierno británico".
En las últimas semanas, la prensa británica expresó preocupación por la escalada de tensión en la nueva disputa entre la Argentina y Gran Bretaña por el programa de exploración petrolera y algunos medios recordaron el conflicto bélico de 1982. Al respecto, Martínez aseguró que "no" existe la posibilidad de que se produzca un nuevo enfrentamiento armado y destacó la "buena relación" con el gobierno argentino.
Consideró que la Argentina es un "socio importante para el Reino Unido" y que actualmente se goza de una "cercana y productiva relación" en los aspectos económicos, de los derechos humanos, del cambio climático, el desarrollo sustentable y la lucha contra la proliferación.
"Estamos manejando esto a través de los canales diplomáticos usuales y hemos estado y continuaremos siendo trasparentes con la Argentina -prometió Martínez-. Nos mantenemos entusiastas sobre una futura y constructiva relación con la Argentina en el Atlántico Sur, y continuamos ofreciendo diálogo. Trabajaremos para desarrollar esta relación en el futuro".
Paul Martínez fue la máxima autoridad gubernamental que acompañó a los familiares de los soldados argentinos caídos en la guerra de 1982 durante su acto en las Islas Malvinas para inaugurar el monumento en el cementerio de Darwin. En ese momento, también ante la consulta de Infobae.com, el primer secretario del gobierno isleño admitió que la relación bilateral con la Argentina "transitaba momentos difíciles" y recordó que existía una "mayor apertura para el diálogo" durante la gestión del ex canciller Guido Di Tella, bajo el gobierno del entonces presidente Carlos Menem.