El flamante funcionario que asumirá al frente de la Superintendencia de Servicio de Salud estuvo en C5N. A lo largo de la charla, contó su historia de 20 años en los gremios, cerca de Moyano. Los desafíos que vienen
Juan Antonio Rinaldi hizo su presentación contando su tarea profesional: Soy abogado laboralista desde los 23 años. Tengo tres postgrados en la Universidad de Salamanca y soy becario de la Organización Internacional del Trabajo y seleccionado como asesor para normas fundamentales en derecho internacional. Además, asesoro a más de diez sindicatos, camioneros, Unión Obrera Metalúrgica, panaderos, todo el aspecto sindical.
Acerca de cómo llegó a la política, señaló: Soy hombre de Moyano y después de estar veinte años al lado de él, participando en todos los conflictos, un día me llamó y dijo que vaya a la Administración de Programas Especiales donde se maneja la plata de las obras sociales. No sabía qué era, porque siempre participé de lo gremial.
Y estos días me llamó Graciela Ocaña y me dijo que lo de la Superintendencia se había acelerado y que debíamos ir a ver a la Presidente y a Sergio Massa.
Sobre sus primeras tareas a cargo de un puesto muy cuestionado y un antecesor muy denunciado, Rinaldi aclaró que "se tendrá que hacer cargo de lo que hizo". "Yo tengo una línea clara de la Presidente, de Massa y de la ministra y es optimizar la llegada de los recursos del Estado a la gente. Estoy acostumbrado a manejar situaciones complicadas y hay que terminar con la malversación", declaró.
Consultado sobre sus tres primeros objetivos destacó: "Tengo que lograr el control sobre las obras sociales, interrumpir desviaciones, mejorar la calidad de prestaciones que le lleguen a la gente".
En cuanto a las prepagas y sus problemas, Rinaldi fue contundente: Si están por quebrar, lo hablamos y nos quedamos con el tema y vemos si podemos dar salud. Pero hay que hablar claro. Las cosas son así, el que no cumple se lo denuncia y se le descuenta la plata. Si hay normas claras, no hay problemas.
Acerca del fallo de la Corte Suprema sobre la libertad gremial, aseguró: "Es un fallo que veo difícil de aplicar y no sé si caminaron muchas veces por una fábrica. Es muy difícil que un delegado no quiera participar de la entidad sindical. No sé a quién beneficia.
Luego se refirió a su encuentro con la Presidente: Le dije que la admiraba y le mandó un beso a mi mamá que la quiere mucho. Me pareció una mujer muy inteligente y muy interesante. Le dije que confiara que iba a trabajar e íbamos a poner lo mejor, pero no hablamos de la gestión anterior.
Para el final, aclaró: Vamos a terminar con los vivos que no hicieron lo que debían hacer. Yo renuncié al APE y la Presidente decidirá la situación. Yo mañana asumo y me hago cargo de la Superintendencia.