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Martes 1 de Diciembre
10-11-08 | Política Imprimir Galería
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Un fiscal pidió la indagatoria de los directores de Marsans por presunta defraudación

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El dictamen al que accedió Infobae.com fue realizado por Federico Delgado ante el juez Daniel Rafecas en una causa en la que se investiga la sobreventa de pasajes durante las últimas vacaciones de invierno

Vanesa Petrillo (Infobae.com)  

"El avance de la pesquisa permitió acreditar, con el grado de certeza que requiere esta etapa preliminar del proceso, que durante el primer semestre del año 2008, las empresas Aerolíneas Argentinas SA y Austral SA, en manos del Grupo Marsans/Interinvest SA, vendieron numerosos pasajes sabiendo perfectamente que con la infraestructura operativa disponible jamás podrían cumplir los compromisos asumidos por los que, obviamente, recibieron importantes sumas de dinero de parte de los usuarios", dice el dictamen.

El fiscal pidió que se cite a prestar declaración indagatoria, es decir como sospechosos en virtud del artículo 294 del CPPN, al Directorio de la empresa Interinvest SA -sociedad controlante de las compañías Aerolíneas Argentinas SA y Austral SA-, a efectos de que ejerzan su derecho de defensa.

Para el fiscal, el Grupo Marsans, representado en la República Argentina por la sociedad anónima Interinvest, vendió numerosos pasajes, a sabiendas que no iba a poder cumplirlos, recaudó anticipadamente las ganancias respectivas y obligó al Estado a inyectar forzosamente fondos para paliar tales irregularidades y normalizar el tráfico aéreo.

"En definitiva, es obvio que el Grupo Marsans cometió una deliberada defraudación cuyo costo, finalmente, debió asumir el Estado Nacional. La maniobra es más que el incumplimiento del contrato que liga al concesionario con el usuario, ya que se trató un plan perfectamente madurado de antemano tendiente a aumentar la tasa de ganancia sabiendo que en ese preciso momento de receso invernal, con los usuarios in situ reclamando, ante el incumplimiento previamente pergeñado, el Estado haría lo necesario -léase desembolsar dinero público- para garantizar el servicio", argumentó el fiscal Delgado.

Según dice el dictamen, este proceso, se desarrolló durante el primer semestre de este año y se exteriorizó en el primer fin de semana de las vacaciones de invierno de 2008.

Esas irregularidades, "se exteriorizaron durante el primer fin de semana de las vacaciones de invierno del mes julio de 2008, cuando las estaciones aéreas Aeroparque y Ezeiza fueron testigos de la furia de los usuarios que habían pagado por un servicio que su proveedor conocía de antemano; esto es, al momento de vender el servicio, que no cumpliría.

Varios testigos, entre ellos periodistas indicaron, grosso modo, que pese a contar con la mitad de la flota total de aviones disponibles para realizar los vuelos, el Grupo Marsans continuaba vendiendo pasajes como si pudiese cumplirlos normalmente.

Según los testimonios, de aproximadamente (70) setenta aeronaves que conformaban la flota total de Aerolíneas Argentinas SA y Austral SA, sólo se encontraban operables una treintena de ellas. Tal situación se debía, según los conocimientos de los periodistas, "a la falta de inversión en presupuesto de reparación y mantenimiento que brindaba la empresa, lo que llevó a un progresivo deterioro de las aeronaves y en consecuencia, a una imposibilidad material de cumplimentar los vuelos pactados".

Por su parte, gremialistas que declararon como testigos informaron que el Grupo Marsans recaudaba dinero (mediante la venta de pasajes) y no lo reinvertía en la empresa. "El flujo de dinero invertido por Marsans/Interinvest SA en repuestos y mantenimiento de las aeronaves fue disminuyendo mes a mes durante el año 2008, al punto de llegar a una actividad aerocomercial excepcional comúnmente denominada como "canibalismo", la cual, según las voces expertas en la materia, debe ser evitada o, al menos, controlada".

"Si no se controla y/o se realiza en forma prudente, conlleva la depredación de los aviones. Y este control, como ocurrió en casi todos los aspectos de la vida organizativa de Aerolíneas Argentinas SA y Austral SA desde su privatización, nunca existió o si existió fue meramente formal pues, según los testimonios, día a día se observaban en los hangares de los aeropuertos un mayor número de aviones inoperables, postrados".

El fiscal dedicó varios pàrrafos a la actividad denominada "canibalismo" que, en la jerga, se la utiliza para definir el comportamiento de sacar repuestos de un avión para ponérselos a otro hasta que se adquiera el repuesto y sea incorporado al faltante.

Para el fiscal "el Grupo Marsans no invertía en repuestos ni mantenimiento y por lo tanto, tarde o temprano (en el caso de AA y Austral más temprano que tarde) la vida útil del avión llegaba forzosamente a su fin y esto se exteriorizó durante el primer semestre de 2008, en donde la cantidad de aviones disponibles tocó fondo y llegó a cifras inferiores al 50% de la flota total".

Los gremialistas, finalmente, expresaron que si el Estado no inyectaba fondos en las empresas para pagar sueldos, reparaciones, leasing y mantenimiento de los aviones la situación de Aerolíneas Argentinas SA y Austral SA iba llegar al punto de encontrarse con la totalidad de los aviones sin disponibilidad de vuelo.

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