Néstor Pitrola, del Polo Obrero, afirmó que se trató de una "rebelión popular". "No hemos participado de eso, aunque sí entendemos la situación", dijo Fernando Esteche en Radio 10

El referente del Polo Obrero, Néstor Pitrola, rechazó hoy la acusación que hizo el Gobierno nacional de que militantes de esa agrupación estuvieron detrás de los incidentes en los trenes de la línea Sarmiento.
"Es un reflejo que tiene este gobierno autoritario. Cada vez que hay una rebelión popular como la de hoy en los trenes, busca conspiradores. Con estas acusaciones lo que quieren hacer es cubrirle las espaldas a la concesionaria, del grupo Cirigliano, que es aliado al kirchnerismo", manifestó el dirigente a DyN.
"Nosotros no estuvimos ni en Castelar ni en Merlo, pero ojalá hubiéramos estado. ¿Cómo vamos a saber dónde se va a retrasar un tren?", consignó.
"Entendemos la situación"
Un dirigente de Quebracho aclaró hoy que esa organización "no participó" orgánicamente de los incidentes ocurridos esta mañana en las estaciones ferroviarias de Merlo y Castelar.
"No hemos participado de eso, aunque sí entendemos la situación", dijo a DyN Federico Lopardo, de la Mesa de Conducción Política de Quebracho.
Lopardo no descartó que haya habido "algún compañero viajando en el tren", pero aclaró que, en caso de que así haya sido, "es por obra de la casualidad".
"Como en Haedo, en Constitución, es lógico el enojo de la gente. He viajado en tren y se percibe el clima", comentó. Al ser consultado sobre las posibles motivaciones del Gobierno, de acusar a su organización y al PO por los hechos, el dirigente sostuvo que eso "no es nuevo" y recordó que "hasta nos tiraron la masacre de Ramallo, dijeron que estábamos adentro del banco".
Según Lopardo, esa acusación "es una forma de deslegitimar la protesta" y explicó que los incidentes ocurren muchas veces con "gente que se organiza y lleva (el reclamo) a términos violentos".
En diálogo con Radio 10, Fernando Esteche ratificó que la agrupación que lidera no participó en los incidentes de esta mañana y se distanció de la dirigencia del Polo Obrero, al que calificó como una pequeña organización de ultraizquierda que quiere aprovechar los hechos para montarse en la escena.