El domingo llega al país el presidente brasileño Lula da Silva. Se reunirá con Cristina Kirchner, justo después del cortocircuito que hubo en la Ronda de Doha. La opinión del vicecanciller Victorio Taccetti

La Argentina y Brasil llegaba a la Ronda de Doha, en Ginebra, con una postura consensuada. Pero a último momento hubo un "cambio de opinión" y ambos países terminaran en veredas opuestas.
El canciller argentino Jorge Taiana no disimuló su pesimismo y en su discurso de clausura, tras nueves días de frustrantes reuniones a nivel ministros en Suiza, pidió "volver a las fuentes".
"Tenemos la obligación de aportar liderazgo y voluntad sobre bases realistas que reconozcan los límites políticos que cada uno tiene. Estamos seguros que con ese cambio de actitud y las correcciones y mejoras a las propuestas de modalidades que hemos sugerido, podremos avanzar con determinación hacia la fase final de la Ronda y cumplir con el objetivo de promover el desarrollo que nos hemos fijado en Doha", sostuvo en un encendido discurso.
Y agregó: "Esperábamos alcanzar beneficios concretos de mejoras para nuestro comercio internacional, ya que esta era la Ronda para el desarrollo de los países como el nuestro".
Aunque no se refirió explícitamente a la posición adoptada por Brasil, quedó a la vista el chispazo entre ambas misiones diplomáticas.
Al respecto de la próxima visita de Lula da Silva a la Argentina, el vicecanciller argentino Victorio Taccetti reconoció que aún "puede haber más asperezas", en declaraciones a un matutino.
"La Argentina pueden tener más asperezas. Pueden surgir en cualquier momento cuando hay una relación tan importante. Además, en una ronda de este topo, como la de Doha, uno entrega algo uy recibe algo. Y, en esos casos, cada país sabe qué puede negociar y que no", señaló.
Taccetti dijo no saber si la Argentina y Brasil había consensuado una posición común de cara a la Ronda de Doha.
Lo que sí es cierto es que Brasil decidió aceptar la propuesta de la OMC para los países en vías de desarrollo respecto de los subsidios del sector agrícola y aranceles de productos industriales. La Argentina, en cambio, mantuvo su rechazo durante toda la negociación.