Empresarios industriales amenazados por los sindicalistas con eventuales medidas de fuerza exigen a la presidente Cristina Kirchner que intervenga. UOM y Smata piden hasta un 30%, pero les ofrecen 12%. El miércoles paralizarán la actividad

Así las paritarias que parecían estar en su mayoría resueltas con un aumento generalizado que rondaba el 20% y del cual fue una pieza fundamental el líder de la CGT, Hugo Moyano, comenzaron a tambalear debido a que dos gremios importantes como la UOM y Smata se han plantado en la discusión con reclamos del 30%.
Ahora las industrias temen no poder controlar el desborde por la suba de salarios y reclaman colaboración a la presidente Cristina Kirchner. El problema es que las empresas advirtieron que un incremento superior al 12% se trasladará a los precios. En las automotrices, una de las industrias de mayor crecimiento este año, aseguran que los aumentos afectan su competitividad, ya complicada por la suba en el costo de sus insumos y la revaluación del real.
"Con estos pedidos no nos podemos comprometer a futuro y las consecuencias las vamos a pagar todos con la inflación", indicó la semana pasada uno de los ejecutivos que discute con el jefe de los metalúrgicos de la UOM, Antonio Caló. Y es que los empresarios pretenden respetar el tope del 20% y, además, conseguir un acuerdo que se extienda a dos años para dar mayor previsibilidad a sus inversiones.
Ayer, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) que agrupa unos 300 mil afiliados, ya dio su ultimátum. Advirtió que si para mañana los empresarios del sector no mejoran su propuesta salarial y se acercan a su reclamo, desde el miércoles comenzarán las medidas de fuerza. "La negociación es traumática, hace un mes que estamos discutiendo sin ningún avance y es momento de tomar medidas", dijo el sindicalista Enrique Salinas a El Cronista.