Las diferencias diplomáticas entre Venezuela, Ecuador y Colombia generaron un cruce entre los presidentes de la región que no tiene antecedentes. Las acusaciones de Uribe, el típico papelón de Chávez y el rol de la Argentina.
Como nunca antes, los presidentes latinoamericanos intercambiaron acusaciones cara a cara en la cumbre del Grupo de Río que se desarrolla en Santo Domingo. Así fue como un evento meramente protocolar se transformó en una escalada verbal entre los mandatarios presentes.
La discusión giró en torno al operativo militar que realizó Colombia en Ecuador el fin de semana pasado, en el cual fue abatido Raúl Reyes, quien era uno de los principales líderes de las FARC.
El encargado de abrir el fuego fue el presidente Rafael Correa, quien acusó al gobierno de Colombia de vulnerar la soberanía de Ecuador y castigó duramente a Álvaro Uribe. "Bombardearon mi país", alertó.
Después de cantarle a los presentes, Chávez se paró cerca de Correa y pidió "parar esto". Sin embargo, reavivó la discusión al defender el funcionamiento de las FARC y afirmar que los guerrilleros "no son terroristas".
El caudillo caribeño tuvo tiempo, además, para ironizar con respecto a la valija de Antonini Wilson. Me han acusado de mandar millones a la Argentina para Cristina y de venderle armas a Evo Morales, cuando ni siquiera sabía quien era, bromeó.
El presidente de Colombia no soportó semejante barbaridad verborrágica y les preguntó a los presentes: "¿Qué entienden ustedes por terroristas?".
Fue justamente Uribe el que despertó las mayores críticas por acaparar durante varias horas el micrófono y defender la misión que derivó en la muerte del guerrillero Raúl Reyes y que generó el comienzo de la crisis diplomática en la región andina.
Además, Uribe dijo que Ecuador nunca colaboró con la lucha contra el terrorismo y hasta deslizó que Correa omite combatir el narcotráfico en las zonas fronterizas.
La posición de la Argentina
La presidente Cristina Kirchner hizo una fuerte defensa de la legalidad, explicó que Colombia tiene derecho a ocuparse de sus problemas internos y combatir a las FARC pero enfatizó que "no puede ser desde la ilegalidad".
De ese modo, rechazó con fuerza la violación de la soberanía ecuatoriana que realizó el gobierno de Uribe el fin de semana pasado, cuando una misión militar traspasó las fronteras para combatir contra las FARC.
Una vez más, Uribe tomó la palabra para contestarle a la mandataria argentina y le aclaró que su país nunca actuó desde la ilegalidad.
Palabras más, palabras menos, los mandatarios de la región continuaron intercambiando dardos hasta que el presidente de República Dominicana, Leonel Fernández, invitó a que Uribe, Chávez y Correa se fundieran en un abrazo.
El gesto provocó el aplauso del auditorio y sirvió como disparador para distender la situación. Sin embargo, ese abrazo nunca podrá borrar de la memoria de los presentes lo que fue una jornada repleta de pirotecnia verbal que, seguramente, alterará el futuro de las relaciones diplomáticas en la región.