El diputado Roberto Destéfano detalló para Infobae.com los alcances del nuevo plan que debate la Ciudad en la Legislatura porteña. Promete mayores "definiciones" e invita a un cambio en la sociedad

Hasta este viernes, la política de habilitaciones de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires nos ha dejado prácticamente a la buena de Dios y una vez más quedó demostrado en acontecimientos como el incendio del local de cotillón del barrio Once.
Desde la Legislatura y el Gobierno vamos a cambiar el Código de la omisión por uno de mayores definiciones, que contemplará una realidad muy distinta a la de hace treinta años cuando no existían los shoppings, el Spa, los hipermercados o las salas de juegos en red.
Proponemos un cambio en la sociedad y en cada uno de nosotros. Por ello, el proyecto postula como valores esenciales la responsabilidad y solidaridad ciudadana, y se afirma en un proceso de habilitaciones dotado de mayor transparencia, eficacia y desburocratización del sistema, para que la seguridad no sea sólo una sensación sino una realidad tangible.
El sistema actual creado en 1977 y reformado en 1978 habla de habilitación automática pero no se fijan plazos para su otorgamiento, y el solicitante, puede realizar su actividad con habilitación en trámite por años sin una inspección que constate realmente la actividad que desarrolla y las condiciones de las mismas.
Hoy, el único requisito para poder habilitar un local es presentar la solicitud y que ésta sea de uso conforme a la zonificación dada por el planeamiento urbano, otorgando a este código más importancia que a la seguridad de los ciudadanos.
Para la confección del proyecto de nuevo código, se realizó un análisis especial de los riesgos que cada actividad genera retipificando los trámites de habilitación en busca de mayor control y prevención de incendios o accidentes.
La propuesta aspira a dotar de una mayor transparencia al proceso haciendo trámites más sencillos y habilitaciones más rápidas pero, al mismo tiempo, se endurecen las penas por falsear datos en las declaraciones juradas de los titulares para el otorgamiento de la habilitación o para aquellos que no mantengan las condiciones de funcionamiento, como así también el incumplimiento por parte de los profesionales intervinientes en los trámites.
Se refuerzan los requisitos inherentes a la accesibilidad, la seguridad, la salubridad, el orden público y el medio ambiente, que deben cumplirse ineludiblemente previo al inicio de una actividad que pueda poner en riesgo estos derechos ciudadanos.
El 80% de las habilitaciones solicitadas hoy en la Ciudad de Buenos Aires será automático para el nuevo código y éstas podrán resolverse de manera simple mediante la constatación formal del cumplimiento de requisitos de documentación técnica, características constructivas y de emplazamiento de los lugares entre otros, permitiendo de este modo la habilitación en el día, hasta la verificación del Estado de lo declarado por el solicitante, en un plazo no mayor a 72 horas impuesto por la misma norma.
La iniciativa crea las habilitaciones semiautomáticas destinadas a industrias alimentarias de más de 500 m2 o que requieren certificado de sistema contra incendios incluyendo nuevas actividades. Este trámite deberá otorgarse en un plazo de diez días.
En el caso de escuelas, geriátricos, shoppings, etc., integrarán el espectro de habilitaciones con verificación previa mediante inspección y cumplimiento de todos los requisitos contemplados por la nueva norma. Hoy las actividades estipuladas en este grupo son 15, mientras que las modificaciones consensuadas las aumentan aproximadamente a 30.
Un nuevo requisito administrativo es el Aviso de Actividad hasta hoy no contemplado, destinado a estudios profesionales, partidos políticos, fundaciones, actividades gremiales y demás, que no requieren habilitación ni pago del trámite, pero deben informar la actividad a desarrollar cumpliendo las normas de edificación, seguridad y salubridad estipuladas.
El proyecto interrelaciona actividades a desarrollar, superficie de los locales, riesgos potenciales, con una intención de desburocratización, transparencia y eficacia en el control que ejerce el Gobierno de la Ciudad.
La seguridad pública no se puede dejar en manos de Dios, debe ser una cuestión de conciencia de los ciudadanos porteños.