Con el correr de los años se aceptó el derecho de las personas sin importar el sexo, sin embargo, la máxima conducción militar de la Argentina se aferra a un pasado absurdo que excluye a algunas mujeres de uniforme

La ministra de Defensa no sólo parece olvidar su género, sino incluso los reiterados pedidos de Cristina Kirchner por ser llamada presidenta (con A), al punto de no firmar decretos que por error sean escritos con el cargo en masculino.
En medio de este olvido, la segunda semana de diciembre se realizó la selección de las edecanas por parte del ministerio de Defensa y la Secretaría General de la Presidencia - examinando rigurosamente las condiciones de quiénes podrían asistir a Cristina Kirchner.
Las tres finalmente elegidas cumplieron la condición fundamental impuesta por Nilda Garré: no tener hijos. La gran diferencia radica en que no se les consultó sobre la organización familiar y si ésta les permite cumplir con una función que requiere mucho tiempo fuera de su hogar (cuestión que puede suceder en cualquier otro empleo), sino que "directamente se discriminó a quienes tenían hijos", denunciaron desde el seno de la fuerza.
Incluso la edecana naval (médica y odontóloga) se destacó entre el resto de las aspirantes por otra cualidad: no tener marido, ni pareja, ni nada, según confiaron a Infobae.com desde el entorno naval.
Otra incongruencia de esta selección fue que las mismas mujeres que no pasaron la prueba para llegar a la Casa Rosada sí pueden cumplir guardias en los cuarteles, ir en comisiones a lugares como Haití y Kosovo; y potencialmente ir a la guerra, aclararon en forma irónica las fuentes castrenses.