El Gobierno nacional impulsaría una reforma política con el fin de fortalecer el sistema de partidos políticos que tendería a evitar la proliferación de fuerzas sin sustento electoral

El objetivo es evitar las confusas situaciones que se vivieron en las últimas elecciones. También se apunta a evitar la ausencia de autoridades de mesa y una de las soluciones es poner a los docentes en esa función, con el fin de que sean ellos los que controlen las urnas, mientras también se estudian otras opciones como el voto electrónico.
Según informó hoy el diario La Nación, un funcionario de primera línea mencionó la posibilidad de que se obligue a los candidatos a inscribirse en al menos cinco o seis distritos, ya que actualmente "cualquiera suma dos o tres firmas y arma un partido nacional". Es que hoy en día basta con obtener el cuatro por mil de cada jurisdicción, lo que implica que en Tierra del Fuego, una candidatura presidencial puede presentarse con 340 firmas.
También se perseguiría la eliminación de las estructuras personalistas con líderes mediáticos, sin estructura, y poner un piso límite de votos para mantener la personería jurídica en varias elecciones.
La reforma política, en la visión del Gobierno, estaría acompañada con la normalización del Partido Justicialista que encara el ex presidente Néstor Kirchner. También se considera como una experiencia trunca la de las internas abiertas y se cree que con la normalización se terminarían las listas de acople, que derivaron en centenares de candidaturas en algunos distritos.
En ese sentido, se ve poco probable la eliminación de las listas sábanas y la implementación del voto electrónico, por su complejidad en lugares como Buenos Aires.