El azar no ha sido parte de esta campaña política y ningún candidato parece dispuesto a dejar que la suerte defina su desempeño electoral. Hasta Cristina Kirchner aceptó consejos y siguió un manual al mejor estilo macrista. Los silencios de Elisa Carrió sobre algunas cuestiones fueron pactados –y admitidos por ella públicamente– y las nuevas tecnologías mostraron a Florencio Randazzo en forma de holograma mientras se replicaron en las redes las propuestas de los precandidatos. Hubo errores, como los de Esteban Bullrich, que recordaron al electorado que a pesar del coaching, las listas las integran seres humanos que pueden errar. Pero que para las últimas horas, las decisivas y sin marcha atrás, hay cábalas, ritos y hábitos repetidos.

En las catorce elecciones en las que ha sido candidato Sergio Massa repite tres cosas, siempre igual. Los viernes al mediodía come con empleados de supermercados de la zona norte, el sábado a la tarde juega al fútbol con sus compañeros de colegio donde hizo la primaria y secundaria en San Martín y el domingo almuerza lasagna con su mamá Lucy. Su aliada Margarita Stolbizer en la fórmula para el Senado nacional por Buenos Aires no tiene cábala pero tal vez debería: el viernes tuvo que meterse en la cama aquejada por una fuerte gripe. Del lado de Capital, 1País "estrena" precandidato, el economista Matías Tombolini no tiene experiencia previa: "Voy a inaugurar la cábala comiendo un asado al mediodía con mi equipo, si me va bien en la elección volveré a comer ahí en cada domingo de cada elección". Y como fue consultado para esta nota antes del inicio de la veda, aprovechó para camuflar su latiguillo de campaña: "Volveré siempre que el lugar no cierre por la crisis, porque la plata no alcanza, ¿no?".

En Cambiemos Carrió no tiene cábalas. Cree en Dios y reza. Se junta a comer con amigos y en el último día de campaña aprovechó a pasar por San Nicolás y dedicarle su oración a la Virgen María, previa raviolada en Fighera. En su caso, ha pasado por épocas en que se ha sentido incomprendida y en cambio ahora cree que Dios la pone en otro lugar. Sí tiene cábala Mauricio Macri y la incluye a Carrió: almuerzan el domingo en la quinta Los Abrojos con Juliana Awada.

María Eugenia Vidal cree en la disciplina, la constancia y el trabajo (lo que algunos llaman "el método Rodríguez Larreta"). Y sobre todo cree en sí misma: apoyó durante toda la campaña a sus precandidatos, con más apariciones que el propio Macri, y tiene previsto desayuno el domingo 8:30 con todos ellos antes de votar en Castelar. De todos modos, la gobernadora admite una cábala: el cierre en Vicente López, mismo lugar que cuando cerró su campaña y sorprendió con su triunfo frente al kirchnerista Aníbal Fernández. Ahora necesita un golpe de suerte más, al que ayudó con su pelea televisiva con Diego Brancatelli que se viralizó.

En la lista bonaerense de Cambiemos Gladys González calma ansiedades mientras amasa pasta para toda su familia. Esa es también su cábala para este domingo. Guillermo Montenegro en cambio, "pone su suerte en manos de dos amigos" y a modo de cábala tomará mate con Cristian Ritondo en Mataderos y luego saludará a Maximiliano Corach antes de ir votar. Graciela Ocaña asegura que ella no tiene ninguna cábala. ¿Será también porque "la hormiguita" cree en el propio esfuerzo? A los golpes la vida le enseñó: perdió a su mamá de muy chiquita y tuvo que criarla su abuela porque su padre no pudo. No lo cuenta triste, hace mucho que lo asumió.

(Nicolás Aboaf)
(Nicolás Aboaf)

En Unidad Ciudadana Cristina Kirchner no se votará a sí misma porque figura en el padrón de su lugar en el mundo: la provincia de Santa Cruz adonde voló en cada elección. Este año está rompiendo varias costumbres: lugar para los actos, búnker, estilo de campaña, modos, etcétera. Su compañero en la precandidatura a senadores, Jorge Taiana, no es muy cabulero pero repite rutina y votará por la mañana en Vicente López, todo igual a como lo viene haciendo desde hace 30 años. Daniel Filmus, que vuelve a representar al peronismo porteño como precandidato a diputado, debe saber que es casi imposible superar la racha con una Carrió que busca pasar el piso de 40 puntos de Cambiemos en la Ciudad. Su apuesta de máxima es quedar en el segundo lugar y que el ex embajador Martín Lousteau, con su fuerza Evolución, quede tercero. Lidera su boleta para la Legislatura Mariano Recalde, que tiene por cábala ir a votar con sus hijos, especialmente desde que el tercero nació en plena campaña 2015. Esta vez, entre viejos peronistas, se escuchan voces que promueven el uso de tijeras en la PASO del Frente de Unidad Porteña para meter en un mismo sobre a Guillermo Moreno y a Recalde (en lugar de la lista de concejales de Gustavo Vera).

(Nicolás Stulberg)
(Nicolás Stulberg)

Martín Lousteau, por su parte, apuesta a su imagen y a su discurso y en lo único en lo que coincide con Filmus es en no apelar a 'patas de conejo'. Dos años atrás le fue muy bien con esta estrategia.

Quien admite llevar encima un amuleto es Itaí Hagman, que compite internamente contra Filmus y Moreno: una moneda que le regaló "alguien muy especial" cuando viajó a Cuba. Es de 5 CUC y difícil de conseguir. En Mercado Libre se vende una igual, para coleccionistas, a $ 450.

Randazzo - Basquet en La Plata en el Club Union Vecinal 1920 (1)
En el PJ bonaerense hay quienes ven a Florencio Randazzo con poca fuerza. Fernando 'Chino' Navarro, del Movimiento Evita, es uno de los que más defendió la precandidatura del ex ministro cuando otros admiten en voz baja haberle quitado el cuerpo en los últimos días. Navarro, precandidato a diputado provincial, vota siempre a la misma hora, a las 10, y después "visito a los compañeros en las escuelas". Randazzo no contestó pero aunque aún falta la votación de las PASO y la general de octubre, algunos dirigentes cercanos piensan que el resultado será el peor del justicialismo teniendo en cuenta que el ex ministro se quedó con el sello ante la insólita salida de Cristina Kirchner. Otros, más optimistas, defienden la estrategia de posicionamiento frente a La Cámpora, Nuevo Encuentro, Kolina, las agrupaciones ultraK, y analizan camino al 2019 un acercamiento entre los diferentes peronismos (Massa incluido), con o sin cábalas y sea cual sea la 'suerte' de cada uno en este turno. En las filas kirchneristas hay opiniones divididas y mientras los más enfervorizados confían en un triunfo de su "jefa" no faltan los preocupados. "Sería un desastre perder", confiesan los que temen.