El albañil estadounidense acusado de haber matado a su familia se negó a declarar ante la justicia. Las pericias lo comprometen

Antonio Orlando Cajal (27) está imputado por el triple homicidio calificado de su esposa embarazada de seis meses, Liliana Fuño Rodríguez (26), su hijo Brian (7) y su hija Rocío (4).
El fiscal, Marcelo Tavolaro realizó una inspección en la escena del crimen y la pericia de "Luminol" -reactivo que detecta sangre lavada- implicó aún más a Cajal.
"El asesino se bañó en la casa ya que el luminol reaccionó en la bañadera, la cortina de la ducha y el lavatorio de uno de los baños señalaron los forenses.
Las tres víctimas habrían sido golpeadas en la cabeza y apuñaladas en el cuello con el mismo objeto que "podría ser un caño galvanizado de electricista cortado y con filo".
La masacre se descubrió el lunes por la noche cuando el propio Cajal le pidió a un vecino permiso para saltar desde su propiedad a su propia casa porque no tenía llaves y en su casa no lo atendía nadie.
Con el vecino de testigo, Cajal levantó dos persianas de su vivienda hasta que logró ingresar y al instante salió por la puerta delantera y le dijo: "Llamemos a la policía, que algo malo le pasó a mi familia".
En el hall de la puerta de entrada de la casa estaba el cadáver de su hijo Brian; en la cocina, el de Liliana, su mujer embarazada de seis meses; y en una habitación de la plata alta, su hija menor, Rocío.
Cajal, quien nació en la ciudad estadounidense de Atlanta pero desde 1991 reside en Argentina, le dijo a la policía que el día del hecho se retiró de su casa a trabajar a una obra, pero por el momento no hay testigos que corroboren esa coartada.
El lugar y la forma en la que fueron atacadas las víctimas y el "desorden ordenado" que se encontró dentro de la casa para simular un robo son los principales elementos que comprometen al padre de familia.
Fuente: Télam