Un abogado y su esposa fueron sorprendidos por asaltantes en la madrugada mientras dormían. Los encañonaron, golpearon, amenazaron y hasta teatralizaron un asesinato
El hecho ocurrió ayer por la madrugada, cerca de las 3, en una lujosa residencia ubicada en 49 entre 17 y 18 de esa ciudad. Enrique Prates, abogado, y su esposa fueron asaltados por dos delincuentes, que simularon su fusilamiento.
El magistrado, de 77 años, y su mujer Graciela, de 44, estaban durmiendo cuando los ladrones los despertaron con un arma en la cabeza. Habían ingresado al lugar desmontando una pequeña ventana del baño ubicado en la planta baja, informó Diario Hoy.
La víctima relató que, curiosamente, "los sensores del sistema de alarma no se dispararon".
Con guantes de lana y pistolas con silenciadores, los delincuentes despertaron a los dueños de casa de un "culatazo", para luego amordazarlos y maniatarlos con los cables de los veladores.
Según dijo Prates: "Nos pegaron puntapiés en el estómago, en la cara, el cuello y la cabeza y en el pecho, que es una zona muy delicada para mí, porque después del robo anterior sufrí un infarto". Hacía referencia a un atraco en los primeros meses del año, cuando él se encontraba en la Costa Atlántica. Estimó que se trataría de los mismos maleantes, porque "parecía que conocían la casa".
Los ladrones se mostraron desesperados por el dinero de la familia. "Hablan o les pegamos un tiro en la cabeza", amenazaban.
El abogado les dio 18 mil pesos, pero esta suma pareció no conformarlos, ya que reclamaban "verdes", es decir, dólares. "Armaron una horca y me apretaban el cuello hasta que no me quedaba más aire, recién ahí me soltaban", contó. Según su mujer, "le sacaban el cable cuando tenía la lengua afuera". Y en los intervalos, se turnaban para patearlo.
Si bien parecía que no podía pasarles nada peor, Graciela se asustó cuando uno de los maleantes le tapó la cabeza sangrante al abogado con una almohada y le dijo: "Mirá cómo le vuelo la cabeza a tu marido".
Unas horas después, les pidieron a la pareja las llaves de la casa para "mandar a un compañero más violento". "Pero no los escuchamos más", relató la mujer.
Luego de un rato, logró soltarse de las cuerdas y cruzar la calle para pedir ayuda a una vecina. Eran las 6:30 de la mañana.
A esa altura, los delincuentes ya estaban lejos. En una valija que trajeron, se llevaron todo tipo de elementos, aunque las víctimas no pudieron precisar qué. También levantaron alfombras, tiraron cajones y hasta rompieron parte de la mampostería.
Prates fue atendido de inmediato por su médico de cabecera, que le realizó las primeras curaciones y le recomendó concurrir a un centro de salud para la sutura de las heridas.
"Si no hubiese tenido plata, la cosa hubiera estado muy dura. No me liquidaron de casualidad", dijo el abogado.