Un hombre confesó que ocultó el cuerpo de su madrastra en el fondo de la vivienda que compartían para continuar con la pensión de 1.300 pesos que percibía la mujer
Gustavo Corbalán, de 31 años, confesó que había enterrado en el fondo de su casa del barrio Obrero de Concepción a su madrastra, Amanda Fernández, de 92 años, quien era buscada desde hacía algunos meses por familiares y amigos.
El hombre se quebró tras ser detenido e interrogado por personal policial sobre el paradero de la mujer.
El caso salió a luz esta semana, cuando una ahijada de la mujer, Antonia Isabel Güedo de Rodríguez (47), se presentó ante el fiscal Edgardo Sánchez de los tribunales de Concepción, ciudad ubicada 65 kilómetros al sur de la capital tucumana, para denunciar la desaparición de la anciana.
Al comenzar la investigación, se comprobó que Corbalán cobraba regularmente la pensión de la mujer, pero nadie sabía el paradero de ella.
El hombre, en un primer momento, afirmó que la anciana había viajado a Buenos Aires y estaba viviendo con unos familiares, pero no supo precisar el lugar donde se alojaba.
Al verse acorralado, Corbalán confesó que su madrastra había muerto a principio de año por causas naturales y decidió enterrarla en el fondo de la casa donde vivía para no perder la pensión.
De inmediato, se pidió una autorización judicial para excavar el fondo de la vivienda y se encontró el cuerpo de la mujer.
El hombre, según señalaron voceros policiales, explicó que tomó esa decisión porque no tiene trabajo y su único ingreso era la pensión de la madrastra.
Fuente: Télam