Cristian Fernández, uno de los imputados en el terrible crimen de una familia, confesó ante el juez haber participado del hecho. El principal acusado, Ángel Fernández, dijo que "jamás haría una cosa así"

Estaba en mi casa con la tobillera, dijo el principal sospechoso y uno de los primeros detenidos por el cuádruple crimen de una familia, cuyos cuerpos fueron abandonados en una zanja en Campana. Cierta o no, la principal coartada de Fernández se sustenta en la tobillera magnética, el elemento que paradójicamente debía ser utilizado para mantenerlo recluido en su casa y alejado de los vecinos.
Jamás haría una cosa así, más tratándose de niños, añadió el hombre que aparece como ideólogo y autor del crimen de un matrimonio y sus pequeños hijos, Agustín y Mariela, de 12 y 8 años, respectivamente.
Por su parte, Cristian, hijo de Ángel Antonio, confesó haber participado en el hecho aunque no trascendieron detalles de si fue autor o partícipe. El plan originario era ir a robarles, indicó ante la justicia.
Finalmente, Jesús Cáceres, otro de los arrestados, quedaría en libertad en las próximas horas, porque las pruebas en su contra son insuficientes. Se supo que tendría un rol secundario, como encubridor de la masacre.