El debate oral comenzó esta mañana en los Tribunales de San Martín. La víctima, hija del dueño de un shopping de Moreno, relata los detalles de los 25 días de cautiverio

Los cuatro acusados de integrar la banda que en 2004 secuestró a Patricia Nine, la hija del dueño de un shopping de Moreno que estuvo 25 días cautiva hasta que fue rescatada sin pago de rescate en un operativo en el que dos de sus captores murieron en un tiroteo, se negaron hoy a declarar en el inicio del juicio oral por el caso.
El debate, a cargo del Tribunal Oral Federal (TOF) 3 de San Martín, en el edificio judicial ubicado Yapeyú 1922 de esa localidad del noroeste del conurbano, continuaba esta tarde con el relato de la víctima acerca de lo que padeció en cautiverio.
Todos están imputados como coautores de "secuestro extorsivo gravado por el número de personas intervinientes y por el uso de armas", un delito que prevé una pena de 10 a 25 años de prisión.
Largo Kolakovich también enfrenta el cargo de acopio de armas y municiones, ya que en su casa fueron secuestradas dos pistolas 9 milímetros, un revólver 38, una ametralladora y un fusil FAL, mientras que a Alegre se le suma la tenencia ilegal de arma de guerra, una pistola 9 milímetros hallada en su vivienda.
Según la elevación a juicio del fiscal federal de Morón Marcelo Fernández -a la que tuvo acceso Télam-, Nine fue secuestrada a las 7:45 del 28 de septiembre de 2004 cuando en su auto Chevrolet Astra llevaba a su dos hijas y a sus dos sobrinos al colegio Bartolomé Mitre Day School de Moreno.
La banda actuó en dos autos, un Fiat Uno blanco con un conductor que taponó el tránsito sobre la calle Piovano y otro, un Renault Laguna azul que le cortó el paso a Nine y del que bajaron dos delincuentes, uno de ellos con la máscara del Hombre Araña y armado con un FAL, que la capturaron.
La mujer, en ese momento de 37 años, fue traspasada en el baúl de un tercer auto a su sitio de cautiverio en la localidad de Libertad, partido de Merlo, donde permaneció 25 días encadenada de un tobillo a una pared.
Uno de los secuestradores se comunicó con su marido y le dijo: "Juntá un millón y medio de dólares o te la devolvemos en pedazos".
Si bien Nine declaró que a ella le hicieron escribir dos cartas durante su cautiverio, sólo una llegó a manos de la familia como prueba de vida al ser recolectada en un kiosco de diarios frente al viejo Hospital de Merlo.
El primer detenido del caso fue Canteros, apresado el 12 de octubre porque estaba prófugo de una evasión de una comisaría y un detective antisecuestros le acercó al fiscal de instrucción Holdano Rodríguez el dato de que el sospechoso estaba vinculado al secuestro de Nine.
Pero fue un testigo de identidad reservada que se presentó en la DDI de Mercedes quien dijo saber dónde estaba secuestrada Nine y dio el primer dato de una cadena de allanamientos que al día siguiente permitió la liberación de la víctima.
Los detectives de la DDI de la Matanza primero allanaron la casa de Largo Kolacovich en Bella Vista, donde no estaba Nine pero detuvieron al imputado y a su mujer, quien le dijo a la Policía que su concubino estaba relacionado al secuestro y aportó apodos y direcciones de dos de los cómplices.
Así fueron allanadas, primero, la casa de Chiqui Alegre en William Morris y después, la de Castaño Penoff en Ituzaingó, quien como arrepentido finalmente condujo a los detectives hasta la casa del cautiverio, ubicada en Gallo 918 de Libertad, Merlo.
Allí ocho integrantes de la DDI La Matanza derribaron la puerta y se tirotearon con los dos captores en la misma habitación en la que Nine estaba encadenada.
La mujer fue cubierta por uno de los policías que se le tiró encima y resultó ilesa, pero uno de los secuestradores, Pablo Leonardo Rem, murió de seis balazos, mientras que Claudio César Lescano se suicidó de un tiro en la cabeza.