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Miercoles 2 de Diciembre
04-06-08 | Policiales Imprimir
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Condena récord para violador y asesino de una niña

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Osvaldo Garabento abusó en reiteradas oportunidades de una nena de 11 años y quemó el cuerpo con cigarrillos. La pequeña no resistió a la tortura sometida y murió. El depravado y asesino deberá pasar 49 años en prisión

La sentencia la impuso hoy el Tribunal Oral Criminal IV de La Plata a Adán Osvaldo Garabento (44), por los delitos de "homicidio simple, abuso sexual con acceso carnal y privación ilegal de la libertad calificada" en la localidad bonaerense de San Miguel del Monte.

Según el fallo al que tuvo acceso Télam, el tribunal integrado por Gloria Berzosa, Emir Caputo Tártara y Juan Carlos Bruni, coincidió en que durante el juicio oral quedó acreditado que Garabento era concubino de la hermana de la nena a la que trajeron en enero de 2003 desde Entre Ríos a la localidad de Monte.

Allí, en una casilla del barrio Esperanza, en las afueras de Monte, el hombre mantenía cautivas a las dos mujeres a las que ataba para que no se alejaran cuando salía a hacer trabajos esporádicos como mecánico.

En ese lugar, el condenado violó en reiteradas oportunidades a la niña, la golpeó con todo tipo de objetos y hasta le quemó el cuerpo con cigarrillos, según quedó acreditado en la autopsia.

El calvario que vivió la chica se prolongó hasta el 20 de febrero de ese año, cuando Garabento la llevó inconciente al hospital de Monte y adujo ante los médicos que se había caído de la bicicleta y se había golpeado.

Sin embargo, los médicos constataron que la niña estaba muerta por lo que dieron inmediato aviso a la policía que detuvo a Garabento mientras esperaba en un auto afuera del hospital.

La autopsia reveló que la niña presentaba fractura de maxilar derecho, fractura expuesta de tabique nasal, hematomas en los muslos, quemaduras de cigarrillos en piernas, estómago y senos, los labios partidos y le faltaban varias piezas dentarias.

Según la médica de Policía, Nelba Curuchet, la muerte de la niña se produjo por "traumatismo craneoencefálico con hematoma cerebral, luego de haber sido sometida sexualmente y haber sufrido politraumatismos severos".

La perito reveló al Tribunal que la nena "había sido penetrada en forma anal y vaginal con inusitada violencia y que presentaba desgarro desde el pubis hasta el colon, lo que se asemejaba a un empalamiento".

La profesional graficó ante los jueces que en 25 años de experiencia como médica forense sólo vio "dos casos con tanta violencia".

"Ha sido una tortura, es un maltrato prolongado en el tiempo, con abusos y violencia genital en una criatura pequeña a la que quiero creer estaba inconsciente cuando la penetraba", detalló.

En el fallo, redactado por la magistrada Berzosa y a la que adhirieron los otros dos jueces, se consignó que el Tribunal "ya intervino en varios casos de la especie en los que también se ha demostrado la miseria humana, la cobardía, la ferocidad del hombre cuando se lo propone, descendiendo al último peldaño del reino animal".

Sin embargo, la jueza sostuvo que éste "es un hecho absolutamente divorciado de los sentimientos mínimos de humanidad por parte del autor".

"Los recurrentes despiadados castigos y la extrema violencia sexual a la fue sometida la niña ya han sido calificados por los peritos médicos intervinientes como brutales, severos, severísimos, salvajes, no encuentro un adjetivo comprensivo de tamaña violencia", graficó Berzosa.

Para graduar la pena, los jueces tuvieron en cuenta como agravantes la edad de la víctima y la relación de concubinato del imputado con la hermana, vínculo que lo debía tornar más próximo en el afecto y respeto, en lugar de vulnerar la confianza en él depositada y citó como ejemplo que la nena le decía "Papi" a Garabento.

Además, consideraron que "la circunstancia de estar al cuidado de la menor y en la situación de sometimiento en la que se encontraba su pareja, le permitía el control de la situación, a punto tal que le permitió la consumación de un despliegue inusitado de violencia traducido en multiplicidad de lesiones y abusos sexuales hasta que finalmente le diera muerte".

Fuentes judiciales explicaron a Télam que el Tribunal hizo lugar al pedido del fiscal de aplicar 49 años de prisión, debido a que esa sala ya sentó jurisprudencia en torno a que se puede elevar hasta el doble el monto máxima de la pena cuando los agravantes del delito cometido están plenamente justificados.

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