Un joven matrimonio sufrió nueve robos, huyó de Buenos Aires y se refugió en las sierras cordobesas. Encontraron la paz, hasta que un día amanecieron con una pistola en la cabeza y una navaja en el cuello

La familia llegó a las plácidas sierras de Córdoba hace cuatro años, cansada de los robos que sufrieron en el partido de Moreno, en el Gran Buenos Aires. La localidad de San Antonio de Arredondo asomaba como un paraíso, y un lugar especial para encontrar la paz anhelada.
De inmediato, la pareja y su hija de 16 años se sumaron a la rutina de tomar mate en el patio y dormir con las ventanas abiertas. La "vida bella" duró hasta que en la madrugada del lunes pasado, su casa fue copada por tres delincuentes.
"Desperté con un revólver en la cabeza y mi mujer con una navaja en el cuello", relató una de las víctimas, según publicó Lavoz.com.ar.
"Para mí las montañas eran como la muralla contra la violencia", relató Norma, que no puede entender la pesadilla que le tocó padecer.
Según el relato de los propietarios, los malvivientes sorprendieron a su hija adolescente y la obligaron a que los traslade a la habitación matrimonial. Una vez allí, los encapucharon y los ataron de pies y manos con cables de celulares y artefactos eléctricos.
"Sabían lo que buscaban. Tomás es constructor y tiene a su cargo a unos 15 empleados a los que les paga semanalmente. Por eso los delincuentes fueron directo al grano y le pidieron la plata", prosiguió la mujer.
Lo curioso es que los ladrones se tomaron todo el tiempo del mundo. Estuvieron en la vivienda un a hora y media, en donde hasta se sentaron a comer las sobras de un asado de la noche anterior.
Ahora la familia exige mayor control y custodia policial para tratar de superar un infierno que creían haber dejado atrás. Los vecinos dicen que las autoridades no quieren que los hechos delictivos trasciendan, para no perder el flujo turístico.