Por fin llegó el bendito receso. Y de la mejor manera, porque nos tiene en la instancia de Semifinal de Copa Libertadores. Cuatro partidos nos separan de la gloria máxima continental. Por eso, al plantel y al cuerpo técnico que logró el primer objetivo del semestre les decimos gracias.

Atrás quedó el campeonato, este Torneo de 30 versión acotada del que nunca lo terminamos de sentir propio. Era lógico, nuestra cabeza y corazón estaban en otro lado. Como cada vez que se nos presenta una oportunidad de revalidar la historia copera que bien supimos construir y que tanta envidia cosecha.

Por eso, no sorprendió que otra vez hayamos tenido una actuación regular, esta vez ante Defensa y Justicia. Los cambios por lesiones y para que descansen un poco los se entregaron por completo en la Copa fueron un factor determinante para tener otro partido flojo.

Lo pudimos haber ganado, aunque también perdido y terminó siendo empate. No pasa nada, porque la fiesta siguió por la histórica definición ante Nacional. Así estaremos estos 45 días que vendrán por delante hasta la primera Final (semifinal en realidad) por la Copa. Ansiosos, agradecidos, con el sueño latente y cada vez menos controlable.

A los jugadores les digo que utilicen este tiempo para descansar, para oxigenar la cabeza y para mentalizarse en los cuatro partidos que se vienen, que serán los más importantes que vivirán como futbolistas y no sólo de Boca. Aprovechen que tienen un cuerpo técnico que conoce de estas batallas, que supo cómo encararlas y que volvieron con la máxima gloria.

Acá los estaremos esperando los hinchas. Los fanáticos que dejamos todo por estos colores, que nunca apartamos nuestro sueño de volver a gritar campeón de América con nuestro amado club. Apoyo no les faltará, aliento menos.