Alejandro Cosentino trabajó durante años en finanzas. Su experiencia le permitió imaginar un mundo en donde el dinero pudiera fluir más rápido, sin tanta burocracia, trabas e intermediarios. Transformar ese sueño en realidad parecía imposible, y todos se lo dijeron. Pero siguió adelante, sorteando obstáculos, rompiendo barreras.

Así creó Afluenta -la primera red de finanzas colaborativas de la región- echando mano a sus "dos tercios de experiencia en servicios financieros y un tercio, en la tecnología". En conversación con Infobae, el CEO de Afluenta, cuenta detalles de su historia emprendedora.

¿Cómo nació este sueño de crear Afluenta?

Nació en un viaje a Nueva York, iba a finalizar mi anterior emprendimiento. Me llevé, para leer en el avión, un libro que se llama El Alma del Dinero, de Lynne Twist. La persona que me lo regaló, me dijo que iba a encontrar ahí cierta inspiración para poder hacer algún emprendimiento. El libro cuenta la historia de una persona que, luego de pasar años dedicada a levantar capital para organizaciones con fines de lucro, muda su actividad y comienza a abocarse a hacer lo mismo pero para asociaciones sin fines de lucro. Esta experiencia, lleva al personaje a decir que, en realidad, el dinero era como la energía que fluye entre las personas. Me gustó mucho esa idea, y lo relacioné con el agua. Uno ve que hay personas que acumulan dinero, pero eso se vuelve como el agua que se estanca y se pudre.

¿De ahÍ el nombre de Afluenta?

Totalmente. Fuimos haciendo juegos de palabras, hasta llegar al nombre. Pero la idea, el corazón es ese: ver al dinero como algo que debe estar en movimiento, correr entre unos y otros para traer fertilidad, prosperidad y riqueza; en lugar de quedar estancado, quieto y pudriéndose.

-¿Cómo fueron los primeros pasos?

Lo primero que vos analizás cuando te vas a mover en un mercado que tiene alto nivel de regulación es: ¿esto se podrá hacer o no? Entonces empezamos a hacer muchas averiguaciones, un trabajo de investigación bastante profundo. Contactamos muchísimos abogados de la city, que nos decían que no se podía. Pero nosotros seguíamos pensando que lo nuestro no tenía que ver con la intermediación financiera, sino con conectar a dos mundos: aquellos que solicitan créditos con aquellos que tienen disponibilidad de efectivo y que tienen ganas de tener un rendimiento más alto de lo que da un plazo fijo. Una de las cosas que a mí me sorprendió hace muchos años es la gente que, tristemente, está en situación de calle y debe pedir para poder comer; la mayoría de las otras personas le dice todo el tiempo que no. Entonces, yo siempre me preguntaba: ¿cómo será formarse con tantos "no" en la vida? Con que uno va y te rebota, va y te rebota. Y nos pasó, cuando empezamos con Afluenta, y a mí particularmente, que todo el mundo me decía que no. Abogados, super reconocidos y a los que quiero muchísimo, me decían: 'Mirá, tu éxito será tu condena. Porque la verdad que apenas empieces a tomar forma eso que querés hacer, te van a prohibir porque las regulaciones están para ser cumplidas'.

-¿Y vos qué respondías?

Y yo, pensaba y a veces se los decía que, en realidad, el tema es que no está regulado. Técnicamente, todo lo que no está regulado no está prohibido, sino que está permitido.

#SeguíAvanzando