La historia de Jorge Odón es fascinante. Uno no puede dejar de escuchar cada detalle, con atención y gusto. Es graciosa, desopilante, divertida y él sabe contarla con la simplicidad y humor que lo caracterizan. Pero también cautiva por la pasión y por esa confianza inimputable con la que se persiguen los grandes sueños.

"Soy mecánico, tengo mi taller en Lanús. Un día, en un almuerzo en mi barrio, dos empleados míos jugaron una apuesta a ver cómo sacaban un corcho de adentro de una botella. Digo: 'estos van a romper la botella, van a hacer algún lío'. Entonces veo que meten una bolsita, hacen el procedimiento ese que termina siendo una pinza de aire, una cinta transportadora. ¡Me fascinó el mecanismo! No lo conocía'. Y la idea lo obsesionó.

"Me levanté en la mitad de la noche, desperté a mi esposa y le dije: 'Marcela, Marcela ¡Despertate! ¿Viste lo del corcho? Sirve para facilitar el parto'. 'Ah, bueno', me contestó con cara de que me había vuelto loco. Por supuesto que se dio media vuelta y siguió durmiendo. Y yo me quedé con la idea", cuenta Jorge, quien lejos de rendirse, siguió adelante, contra viento y marea.

Cada vez que un obstetra aceptaba atenderlo, salía de su taller, agarraba la botella, el corcho y la bolsa, y corría a su consultorio. Y allí, se quedaba en la sala de espera: él con su compañero, sus herramientas y su physique du rôle de mecánico, entre todas las embarazadas que los miraban con desconcierto cuando eran llamados a la consulta médica.

Pero esa no era la parte más incómoda, luego había que convencer a ese médico apurado, de que lo que traían podía a facilitarle el parto a millones de mujeres. "En algún momento me sentí mal también. Uno es mecánico, en un ambiente médico. Si bien el CEMIC se portó muy bien conmigo, uno siente esa cosa de: 'qué hago yo acá?'. Y temores en cuanto a  pensar si estoy en lo cierto, porque si esto del corcho y la botella existe desde hace muchos años… ¿acaso nadie lo pensó antes? ¿y por qué yo? Y entonces empiezan esas dudas sobre tu persona. Miedo a chocarte en algún momento contra algo, o a que finalmente te digan que todo lo que hiciste no sirve para nada. Porque esto no es fácil, el camino es muy largo. Hace 10 años que estoy en esto".

Pero jorge no bajo los brazos. Siguió avanzando, hasta que obtuvo resultados inesperados: el contrato de una importante compañía, el reconocimiento de la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.) y de la Fundación de Melinda y Bill Gates, el interés del diario The New York Times y, el verdadero éxito para él: que la idea en la que creyó se encamine a una solución de alto impacto social: el facilitador de parto Odón.

#SeguíAvanzando