Jerónimo Batista Bucher es un ex alumno sobresaliente de la escuela ORT. Su sed de conocimiento lo llevó a participar de varias olimpíadas y campamentos científicos, en los que logró destacarse. Hoy, su ambición es crear una empresa con su propia creación: "Soriu", una máquina que fabrica vasos descartables a partir de un alga japonesa que lleva ese nombre. La solución puede disminuir la cantidad de residuos que genera el uso de recipientes plásticos, tan nocivos para el medioambiente.

-¿Cómo comenzaste tu invento? ¿Cómo lograste materializar tu idea?

Comenzó ante la preocupación de ver, por ejemplo en mi escuela, a los tachos de basura llenos de vasos que habían sido utilizados sólo una vez. Cuando te ponés a pensar, te das cuenta de que se trata de toneladas de desperdicios plásticos que se generan, tan sólo por el uso de los vasos descartables. Entonces, me puse a investigar una alternativa que no tuviera ese impacto tan negativo. Así es que desarrollé este material que se produce básicamente con extracto de algas, y estudié el modo de automatizar la producción de vasos. Otro desafío fue lograr que fueran aptos para para usar en cualquier contexto, como oficinas, escuelas, lugares de comida.

-¿En qué etapa de desarrollo del proyecto está Sorui?

El proyecto Sorui comenzó, primeramente, con todo el trabajo de desarrollo que implicó lograr un prototipo de este sistema que creé. Durante el año pasado, seguí avanzando en ese área, así como también en la parte comercial, para poder consolidar un modelo de negocios sustentable que potencie esta invención.

-¿Cómo fue ganar NAVES? ¿Qué te aportó esa experiencia?

NAVES fue realmente una excelente experiencia de la cual me llevé muchos aprendizajes. Además, me brindó un gran apoyo para el avance del proyecto, así como una extensa red de contactos. Fue muy bueno poder transitar todo ese proceso, tanto de formación, como de desarrollo y trabajo en la iniciativa. Todo eso en el marco de una prestigiosa institución, como es el IAE.

“Los vasos de Soriu tardan sólo 2 semanas en degradarse naturalmente”

-Y ahora estás arrancando con una nueva iniciativa para alentar a más chicos a desarrollar su intelecto e interés científico…

Sí, yo tuve la oportunidad de aprender un montón de cosas y de desarrollar mi curiosidad y mis intereses gracias a las actividades que pude realizar, como campamentos científicos, etc. Entonces se me ocurrió crear una nueva plataforma para dar a conocer todas estas oportunidades y que le lleguen a todos los chicos y jóvenes, en cualquier lugar del país. Va a contener desde becas y concursos, olimpiadas y actividades para que los chicos puedan empezar a motivarse, involucrarse y, tal vez, generar nuevos proyectos que aporten soluciones y construyan un mundo mejor.

-Tenes una hermana de 16 años que también tiene muchas inquietudes. ¿Se inspiró en tu experiencia?

Yo le insistí para que participe de olimpiadas, por ejemplo. También, desde el colegio, los profesores nos incentivaron mucho a ambos y nos recomendaban ser parte de distintas experiencias. Ahora ella va a las Olimpiadas de Biología y a varios campamentos científicos.

-Cómo inventor y emprendedor. ¿En qué te beneficia y en qué te perjudica ser tan joven?

Creo que cuando sos joven, si bien no contás con muchos recursos, tenés una gran curiosidad, ambición y motivación de querer hacer cosas y aprender en el camino. Por otro lado, podés animarte a avanzar sin miedos porque no tenés mucho que perder. Esas cosas terminan siendo grandes ventajas.

-¿A quién admirás?

Si tengo que pensar en un referente sería Elon Musk, por toda su labor a favor de la sostenibilidad y su capacidad para generar desarrollos disruptivos basados en la premisa de contribuir al cuidado del ambiente. Él logró hitos sin precedentes en cuanto a procesos de producción sustentable.

-¿Qué planes tenés para el futuro?
Me motiva poder seguir aprendiendo y generando desarrollos e iniciativas para lograr, a través de la ciencia y la tecnología, un impacto positivo a nivel social y ambiental en pos de la sustentabilidad.

 

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