Benjamin Netanyahu durante la conferencia conjunta con Mauricio Macri en el Salón Blanco de la Casa Rosada (Adrián Escandar)
Benjamin Netanyahu durante la conferencia conjunta con Mauricio Macri en el Salón Blanco de la Casa Rosada (Adrián Escandar)

Para la comunidad judía argentina el hecho de que un primer ministro de Israel haya decidido, por primera vez, realizar una visita oficial a nuestro país, es un gran orgullo. Pero resulta importante destacar que de ninguna manera se trata solamente de un suceso de relevancia comunitaria, sino que es un motivo de alegría y esperanza para todos los argentinos, porque Benjamin Netanyahu es uno de los líderes más influyentes del mundo. Un líder que ve hoy a la Argentina como un país que ha comenzado un proceso de reinserción a nivel internacional y que puede ocupar un papel preponderante en el concierto de las naciones.

El vínculo entre ambos países no es nuevo y tiene una rica historia. En Israel viven actualmente cerca de cien mil argentinos que han llevado allí sus costumbres y sus tradiciones. Durante décadas, además, el pueblo israelí ha demostrado una profunda admiración por artistas argentinos, figuras del espectáculo, de la música y el deporte de nuestro país. Ya son varias las generaciones de israelíes que han aprendido a pronunciar palabras en castellano a partir de la popularidad adquirida por programas de televisión y cantantes argentinos. Muchos de ellos incluso han viajado para encontrarse cara a cara con sus seguidores y conocer de primera mano la realidad de un país fascinante. De Mercedes Sosa a Lali Espósito, de León Gieco a Facundo Arana, decenas de representantes de la cultura local se han convertido en embajadores del vínculo entre ambos pueblos.

El próximo año celebraremos 70 años de amistad entre Israel y Argentina, y hoy se da una oportunidad única para que se estrechen aun más los lazos.

Mucho nos complace ver a la República Argentina hoy más cerca que nunca del Estado de Israel y felicitamos al gobierno nacional por elegir este camino. Es necesario repudiar y enfrentar a quienes atacan de manera constante a Israel, negando incluso su derecho a existir.

A pesar del debate ardiente, de las tremendas amenazas a la seguridad interna y externa que su país sufre en forma permanente, Netanyahu encabeza una democracia vibrante, una sociedad civil vigorosa y una economía pujante. Se trata de un líder con dimensión histórica que constituye una referencia insoslayable a nivel mundial.

Además de los acuerdos de cooperación firmados por ambos países, el gobierno nacional asumió un compromiso que contiene un alto nivel simbólico, al entregar gran cantidad de fotografías y documentos digitalizados de la Cancillería Argentina, correspondientes al período 1939-1950, que servirán para investigar la relación que hubo entre las autoridades nacionales de aquella época y los jerarcas nazis. Se trata de una señal inequívoca con la búsqueda de verdad y justicia que tanta falta nos hace.

No podemos olvidar que estamos hablando de crímenes de lesa humanidad, igual que los atentados sufridos en el 17 de marzo de 1992 en la Embajada de Israel en Buenos Aires y el 18 de julio de 1994 en la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA). La impunidad en ambas causas es una herida que permanece abierta, una cuenta pendiente que nos llena de vergüenza y que no nos permite avanzar.

El terrorismo es un flagelo que muestra a diario su desprecio por el valor supremo de la vida y al que no podemos ni debemos acostumbrarnos. Netanyahu es el líder de un país que se enfrenta día a día a este desafío, pero que al mismo tiempo es un ejemplo de libertad y democracia en todo Medio Oriente. Israel está reuniendo cada vez más aliados alrededor del mundo porque saben que es preciso defender esos principios.

Resulta muy alentador ver entonces cómo Argentina y otros países de Latinoamérica se suman también a ese camino, encontrando en Israel un socio válido con quien desarrollar estrategias de crecimiento compartido.

Israel es reconocido hoy por sus grandes avances tecnológicos. Muchos de los sistemas informáticos, equipamientos y aplicaciones que usamos habitualmente, tienen su origen allí. También se ha destacado por los desarrollos en diversas áreas del conocimiento científico y con un nivel académico de excelencia. Y sin dudas es notable la transformación de un territorio desértico en campos que florecen gracias a la innovación en el tratamiento del agua del mar y de todos los recursos naturales.

Pero tal vez menos conocida sea una de sus mayores victorias, que es haber vencido a la inflación que tuvo a su economía en jaque durante la década del 80 y que desde entonces ha tenido 30 años de crecimiento ininterrumpido. Es por ello que, más allá de las diferencias, Israel puede transformarse en un espejo muy interesante para que nuestro país encuentre los caminos para pensar el presente y el futuro.

Agradecemos a Benjamin Netanyahu por haber elegido visitar nuestro país y celebramos que la Argentina esté dando pasos firmes en el fortalecimiento de este vínculo que, sin dudas, será muy positivo para todos.

El autor es presidente de AMIA.