Los inmigrantes o los prófugos que ingresan a Italia lo hacen en "pateras" o embarcaciones frágiles, supercargadas con personas de diversas nacionalidades, edades, sexo, color, mientras que puertos como España o Turquía les cierran sus puertas y hacen oídos sordos a sus reclamos. Esta es la dramática situación de estos desesperados, que ya han superado las cien mil personas. Se supone que este año llegarán a Europa entre 230 mil y 250 mil personas; el 90% arriba a las costas o los puertos italianos.

Europa se muestra intolerante, xenófoba, salvo Italia, que demuestra la mayor permeabilidad a sus fronteras, lo que hace que los náufragos desembarquen no sólo en puertos sino inclusive en las playas de Calabria y Sicilia. La hospitalidad italiana está superada, porque la intolerancia europea hace oídos sordos al permanente llamado de ayuda por parte de Italia. Los desacuerdos persisten y no se ven soluciones a corto o mediano plazo.

Mientras Italia propone que puertos de otros países reciban a los inmigrantes, Luxemburgo, Holanda, Alemania y España se niegan a esta propuesta; es más, se pronunciaron en contra. Entre tanto, Italia desarrolló desde el año 2002, por ley 189, la ejecución de un programa denominado SPRAR (sistema de protección para quienes piden asilo y refugio en Italia, por sus siglas en italiano). El sistema SPRAR consiste en una red estructurada entre entes locales (municipios) que acceden a un fondo nacional destinado a la protección, el mantenimiento, la salubridad y la inclusión de los inmigrantes.

Este programa está desbordado y superado, ya que si bien contempla proteger a unos 27 mil pedidos, ya está cumplido dicho cupo. La hospitalidad italiana tiene un límite, porque en muchos casos está en peligro la propia identidad de los pueblos, dado que el ingreso de extranjeros y su inclusión son, en algunos pueblos, cercanos al 50% de la comunidad italiana estable.

Surgen voces de intolerancia, sobre todo de la Lega Norte, mientras tibiamente la Unión Europea ofrece dinero, pero pocos lugares para los inmigrantes. Alemania aumentará el cupo mensual a 750 de los 500 actuales, mientras llegan oleadas de miles, contemplan un limitante por razones de seguridad. Hay promesas por parte de los socios de la Unión Europea de aumentar fondos para normalizar Libia y que estos cierren sus fronteras, pero todos son planes a mediano plazo y los flujos de inmigrantes siguen incrementándose.

El proyecto SPRAR tiene como destinatarias a las personas de ambos sexos solas, mayores de edad, los núcleos familiares, las mujeres embarazadas, los menores no acompañados, las personas víctimas de torturas, las que poseen enfermedades crónicas, los minusválidos, y hay programas específicos para las personas con alteraciones psíquicas. El SPRAR comprende la inscripción de los inmigrantes al programa sanitario nacional, la inserción de los menores en las escuelas primarias, secundarias y el aprendizaje de italiano o una profesión, tanto para menores como para mayores de edad, el ingreso a las universidades, el reencuentro familiar, la inscripción y el acceso a los documentos italianos y la posibilidad de vivienda.

En numerosos pueblos han cedido las casas vacías a los inmigrantes con la autorización de sus propietarios ausentes, generalmente en el exterior, los extranjeros se han integrado al "paese". Como ejemplo podemos citar al pueblo de Riace, provincia de Reggio Calabria, cuyo trabajo de integración de los refugiados le ha valido un reconocimiento mundial. Su "sindaco", el intendente Domenico Lucano, ha participado hace pocos días en nuestro país de una reunión internacional sobre inmigración y refugiados; es considerado una de las 500 personas más influyentes del mundo, además de haber sido reconocido por el Papa y recibido en Buenos Aires por la embajadora italiana Teresa Castaldo y las autoridades nacionales.

Lamentablemente esta hospitalidad italiana no alcanza ante la impávida mirada del resto de Europa, que sólo pretende contribuir con algo de euros y mirando para otro lado.

El autor es empresario y vicepresidente de la Cámara de Comercio Italiana en Argentina.