Transitamos una semana de gran ebullición política en la que, a falta de partidos, sobran candidatos. Pensar que en nuestros orígenes un puñado de hombres y mujeres alcanzó para parir una patria y crear una bandera, que debería flamear en aires de crecimiento, igualdad, honestidad y solidaridad.

Lo triste es que en general estos candidatos no surgen de la problemática llena de las urgencias argentinas. La preocupación es si Cristina Kirchner sí o no. Si a Florencio Randazzo le da el cuero. Si al macrismo, con la influencia de María Eugenia Vidal y Mauricio Macri, le alcanza. Si Massa ensancha su avenida con una ambulancia que pueda recoger disconformes y desilusionados de los extremos. Es bueno decirlo, dos núcleos duros que votarán sin pensar si la economía anda bien y la política funciona son los adeptos K y los adeptos M. Lo extraño es que todo se posponga para después de octubre. Es más, no pocos comunicadores aconsejan ocultar o mentir y postergar la verdad.

La gran pregunta es qué vendrá después de octubre. En lo económico el diputado oficialista Luciano Laspina manifiesta que el 15 de septiembre es la fecha máxima para presentar el presupuesto nacional 2018. Para después de octubre el Parlamento espera el proyecto de ley de responsabilidad fiscal y reforma tributaria que envíe el Ejecutivo. Con respecto al anuncio de la emisión de un bono en dólares a cien años, al cierre de este análisis, los consultados, incluido el propio Laspina, los economistas José Luis Espert, Aldo Pignanelli, dijeron no disponer de los elementos necesarios para hacer un análisis minucioso al respecto.

Lo cierto es que en diciembre de 2016 visitó el país la directora ejecutiva del FMI Christine Lagarde, quien dejó una lista de deberes para el gobierno nacional y estos de alguna manera coinciden con algunos de los "errores" que luego fueron reparados. En aquella oportunidad se recomendaba transformar el sistema jubilatorio actual en universal, integral, solidario y sustentable. Para ello la edad jubilatoria de la mujer debía pasar de 60 a 65 años; disminuir el haber inicial en un 20 por ciento. Cambiar la fórmula de actualización de la movilidad jubilatoria y transferir programas sociales de la Administración Nacional de la Seguridad Social a los ministerios de Educación y Desarrollo Social (Conectar Igualdad, AUH, Progresar y Procrear).

En una Argentina donde no se logra coincidir en política de Estado para que los jóvenes terminen la secundaria, hablar de un bono en dólares a cien años es un símbolo en sí mismo.

La realidad de este junio, no pos octubre, queda reflejada en parte en un trabajo del CESyAC sobre los mismos 50 componentes de productos alimenticios y servicios en Rosario y Ciudad de Buenos Aires. En mayo, la canasta básica en Rosario ascendió a 23.965 pesos. En Capital Federal fue de 33.388 pesos. La diferencia, dice su titular Juan Marcos Aviano, se da por el costo de los servicios: alquileres, seguros, expensas, etcétera, dado que en los alimentos sólo la diferencia es de 300 pesos. Los aumentos en la matriz energética ineludiblemente se trasladan a precios.

Otro dato a destacar es que la variación inflacionaria mayo 2016-2017 en Rosario es del 27%, en CABA es de un 33 por ciento. Dos datos que llaman la atención: en Rosario el 40% de las compras se hacen en cadenas comerciales, en CABA oscila entre el 60 y el 70 por ciento. La paradoja es que en Rosario existen dos mercados de frutas y verduras alimentados por su cinturón verde, pero los grandes supermercados de esa ciudad traen las fruta y la verdura desde Buenos Aires. En dichas cadenas el costo de las verduras y las frutas puede superar en un 80%, 90% al de las verdulerías de los barrios rosarinos.

Quisimos averiguar algo más, por qué, a pesar de la recuperación económica iniciada a mediados del año pasado, las cosas no andan del todo bien. El doctor Juan Mario Jorrat dio algunas precisiones: "La velocidad de crecimiento a tasa anual está en un 3,5%, cuando en otros momentos la expansión del crecimiento en la misma base temporal fue de un siete por ciento. Estamos en un 50% menos. Esa baja velocidad de crecimiento provoca la no creación de puestos laborales, lo que afecta especialmente a los jóvenes que se incorporan al mercado laboral. Otro factor importante a analizar es el nivel de ventas internas y externas. Las exportaciones no están creciendo lo suficiente y el consumo interno sigue cayendo. En la crisis anterior que comenzó en 1998 y terminó en 2003 el consumo cayó un 38%, el promedio de caída anual era del nueve por ciento. ¡Ahora el consumo cayó un 21%, pero el nivel de caída anual es del 13%! La combinación de la recuperación de la economía al 50% de su velocidad histórica y el aumento de la caída del consumo demora la recuperación económica".

La única forma de romper todos los círculos viciosos argentinos es a través de la educación y la salud. Para que Argentina sea viable, pueda crecer, reducir la pobreza, sentirnos ciudadanos del mundo se vuelve necesario discutir qué políticas de Estado deben ser mantenidas a través del tiempo. Si hubiésemos tenido una política educativa sostenida desde nuestra independencia hasta hoy, la situación de Argentina sería otra.

Cuando en un gobierno la culpa de que las cosas no salen bien está en el otro, Alejandra Gils Carbó en la Justicia, o Recalde por los juicios laborales o Cristina Kirchner en la política, es claro síntoma de que el problema está adentro. El Gobierno debiese revisar sus propias políticas porque, como le dijese el doctor Raúl Alfonsín a Chacho Álvarez cuando este le sugirió que los dirigentes políticos deben cabalgar la política: "Los dirigentes hacemos la política, no la cabalgamos".