En un minué gastado de la historia argentina, el acto de lanzamiento encubierto de Cristina Kirchner en Arsenal volvió a mostrar hoy la reiterada postal de la política local: la de una sociedad en pleno bailando alrededor de la interna peronista y sus destellos permanentes.

Como ocurrió en la interna de Menem-Cafiero de 1983, en el menemismo versus antimenemismo de los '90, o en la trilogía enfrentada en las urnas de Kirchner-Rodríguez Saá-Menem en 2003, esta vez el PJ vuelve a marear a la sociedad argentina con su gran interna abierta que estará caracterizada por las diferentes vertientes del peronismo encarnadas en Cristina Kirchner, Sergio Massa y Florencio Randazzo.

Durante su discurso medido y calculado ante la multitud de fieles, la ex Presidente lanzó su frente de Unidad Ciudadana con un mensaje cifrado a sus contrincantes del PJ: "No gastemos las energías en insultos, no gastemos la energía en agravios…Déjenlo para ellos. Nosotros organicemos a nuestros compatriotas", dijo en abierta alusión a Randazzo, Massa e incluso al Gobierno.

Cristina Kirchner se cree la única dirigente capaz de "volver a ordenar la vida de los argentinos", como dijo. Para ello, recurrirá a la vieja fórmula del PJ: dividir para reinar. En este caso, la Unidad Ciudadana que conformó no es más que un llamado mismo a la contradicción histórica del peronismo. Es decir, a la construcción de un espacio donde precisamente no hay unidad posible o donde se desechan las PASO como herramienta posible de una futura unidad dentro del PJ.

La ex Presidente dijo sin vueltas en su discurso de Arsenal: "Quiero volver a ser parte de un movimiento político donde lo importante es el pueblo". ¿Acaso el randazzismo, el massismo o incluso la construcción de Cambiemos no incluyen al pueblo? Nada de ello. Cristina es el pueblo. El resto es pura fantasía desde esta lógica.

En el mensaje a los fieles kirchneristas la ex mandataria no logró calmar ansiedades. Siguió el juego de los misterios y evitó hablar de su candidatura. Cualquier parecido al manual instructivo de Durán Barba es pura casualidad. Como lo fue también la puesta en escena sobria y sin las estridencias de antaño.

Cristina Kirchner apuntó duramente al Gobierno. "El problema que tenemos los argentinos es que los números no dan. No dan los números en la economía y en los hogares. No están dando los números en las pequeñas empresas", dijo como si los números de la economía pasada fueran la panacea. ¿O acaso habrá que volver a forzar los números del INDEC para mostrar la Argentina donde "no fue magia"?

El minué cristinista está rodeado de la puja contra Randazzo y Massa que se pelearán en octubre por el mismo electorado peronista de siempre. Miguel Pichetto, el eterno senador del PJ, lo planteó sin vueltas en diálogo con Infobae: "Cristina representa la hegemonía personalista y el problema del peronismo es la excesiva conurbanización", dijo. El único tema es que el PJ vive desde su carta fundacional de la conurbanización de la política.

Las elecciones bonaerenses vuelven a mostrar que la sociedad argentina sigue bailando en torno a ese minué del PJ sin PASO mediante.  Al Gobierno le beneficia esta fragmentación del PJ para acumular poder. El problema sólo se dará si el peronismo logra la unidad verdadera y alcance a vislumbrar un líder único. Pero para eso falta tiempo. Ni siquiera para 2019 parece vislumbrase ese potencial horizonte.

Mientras tanto la sociedad argentina seguirá bailando alrededor del minué del PJ. Nada nuevo. Ya lo dijo el renombrado sociólogo y peronólogo Ricardo Sidicaro: "Al igual que todas las fuerzas políticas, el PJ es una fuerza fragmentada, pero tiene una ventaja: su fragmentación es más antigua y prácticamente es constitutiva".