El exceso de velocidad es una de las principales causas de víctimas fatales en siniestros viales. Los números lo demuestran: ocho de cada diez peatones mueren ante un impacto a 60 km/h, mientras que las estadísticas bajan a uno de cada diez en una colisión a 30km/h. Un conductor que no cumple con las velocidades máximas en el entorno urbano está poniendo en riesgo su vida y la de los demás. Cuando no se respetan las velocidades permitidas, todas las calles de una ciudad se vuelven potencialmente peligrosas.

Hoy la principal causa de muerte en jóvenes de 15 a 35 años no son ni las drogas ni la inseguridad ciudadana, son los siniestros viales. Como sociedad tenemos que comenzar a respetar más las normas. Es fundamental entender que están diseñadas para que moverse por la Ciudad sea seguro para todos; una vez que eso suceda, vamos a estar en el camino correcto hacia una Buenos Aires de convivencia y respeto por el otro.

Desde la Ciudad de Buenos Aires asumimos el compromiso de reducir 30% las víctimas fatales en siniestros viales para 2019, entendiendo que el único valor aceptable es cero. Para cumplirlo, presentamos el primer Plan de Seguridad Vial de la Ciudad con los principios estratégicos que guían las políticas de movilidad segura en Buenos Aires durante el período 2016-2019. En este marco, nos proponemos trabajar sobre cuatro ejes fundamentales: infraestructura, control y legislación, educación vial y concientización, y compromiso ciudadano.

El segundo eje, y sin duda uno de los más importantes, consiste en realizar controles como método disuasivo. Para llevar a cabo un plan integral de cobertura, formamos un equipo de 1.840 agentes de tránsito con los que duplicamos los controles de velocidad, alcoholemia y uso del casco (19 puestos diarios) durante 2016, que se mantienen en 2017. Además, incorporamos permanentemente nueva tecnología y ya contamos con 126 cámaras de velocidad, 44 de luz roja y 24 cascos inteligentes que recorren la Ciudad todos los días.

Llevando a cabo un trabajo en conjunto entre el sector público, privado y académico, y de la mano de una fuerte política de participación ciudadana, se diseñan y ejecutan proyectos con el objetivo de mejorar el sistema de transporte y la convivencia en el tránsito.

Entre todos podemos mejorar la forma en la que nos movemos y nos relacionamos en las calles de nuestra ciudad, respetando las normas y poniéndonos en el lugar del otro, cuidándonos mutuamente y promoviendo la convivencia.

La seguridad vial es un compromiso de todos.

 

La autora es subsecretaria de Movilidad Sustentable y Segura de la Ciudad.