Uno de los pilares que sostiene la democracia es la renovación periódica de autoridades. En nuestro país se conocen popularmente como elecciones de medio término, y en el mundo de la política como "elecciones plebiscitarias", ya que se las considera una instancia en que la ciudadanía ratifica las acciones del gobierno, votando a sus legisladores, o se pronuncia en contra de las acciones de gobierno, votando a la oposición. Cabe destacar que esta es una mirada reduccionista y banal de las elecciones. Considerar que el "nuevo electorado" se expresa solo en las urnas, o que lo único que puede hacer es premiar o castigar una gestión de gobierno es subestimarlo.

A nivel nacional, Argentina renovará la mitad de los Diputados, es decir 127 de sus 257 miembros, habiendo elecciones para dicho cargo en los 24 distritos del país [1] y un tercio del Senado, es decir 24 Senadores (habrá elecciones en solo 8 distritos) [2]. Por otro lado 2 distritos tendrán elecciones provinciales, eligiendo Gobernador y Vice (Santiago del Estero y Corrientes) y 13 renovarán cargos legislativos provinciales y municipales [3] (como la Ciudad de Buenos Aires). En el caso de Santa Fe y Río Negro solo se elegirán cargos municipales. Esta multiplicidad de procesos electorales desmiente la reducción que muchos hacen de un "elección de medio término". Las elecciones no son solo un proceso institucional democrático, o un escalón útil para proyectarse nacionalmente en las próximas elecciones. Gobernar es una oportunidad para renovar el vínculo entre el político y el electorado. Un vínculo, que en muchos casos se perdió hace tiempo.

El nuevo paradigma de comunicación abandonó el discurso unidireccional, en el que el legislador provincial o el concejal municipal, hablaba y el vecino solamente lo escuchaba. Las redes sociales abrieron las puertas de los despachos, se metieron en los bolsillos de los políticos, y al sonar las notificaciones en los smartphones, son los vecinos pidiéndoles mejorar la calidad de vida de cada uno. Ya no se necesitan pedir audiencias previas, acordar reuniones, o esperar simplemente que cada político recorra un barrio. Hoy, los usuarios de Facebook, Instagram, Twitter o Snapchat interpelan al funcionario exigiéndole respuestas, preguntándole por sus gustos e intereses y siguiendo su vida familiar.

El país vive una fiebre comunicacional por las redes sociales. Detengámonos en medio del subte, en el colectivo o en el tren y veamos cuántos celulares alumbran los rostros de los pasajeros. Las publicaciones con más likes (me gusta) no son las reuniones entre políticos, el posteo de un Decreto o un frío comunicado institucional, sino que las fotos familiares, los videos caseros y espontáneos, el detrás de escena de la vida política y los posteos con los vecinos, son los que verdaderamente arrasan en las redes sociales. ¿Por qué pasa esto? Porque son los que a la ciudadanía les gusta, les interesa y en los que se sienten parte del mensaje.

No es un perro corriendo, es Balcarce, el cachorro que adoptó Mauricio Macri, corriendo dentro de la Quinta de Olivos. (Más de 46 mil "Me Gusta")

Simón, el cachorro que le regalo Hugo Chávez, creció y CFK lo muestra desde su patio en Calafate (Más de 130 mil “Me Gusta”)
Simón, el cachorro que le regalo Hugo Chávez, creció y CFK lo muestra desde su patio en Calafate (Más de 130 mil “Me Gusta”)

El vínculo entre los ciudadanos y el político es una de las preocupaciones principales para cumplir la tríada "Gustar, Ganar y Gobernar". Una relación imprescindible a la hora de hacerse conocido, tampoco a la hora de presentarse a las elecciones y mucho menos al asumir la función pública. A contramarcha de lo que se cree sobre una dramática despolitización de la sociedad, los ciudadanos sí miran programas políticos (casi 40% de los porteños los eligen como primera o segunda opción de programas, pero baja al 30% en el caso de ciudadanos entre 18 y 30 años)[4] e interactúan en redes sociales con políticos y referentes sociales.

La diferencia respecto a los últimos 20 años, es que hoy estamos viviendo el efecto "on demand" de la política. En las plataformas audiovisuales como Odeón o Netflix, el ciudadano no está a la espera de recibir contenido televisivo programado y grillado, sino que elige qué ver, cuándo verlo, cuándo pausarlo y si le gustó mucho, lo comparte en Facebook. Con los políticos sucede algo similar. Seguirlo por las redes sociales cuando cada uno quiera, y no esperar a que esté en la televisión tradicional o dando un discurso público, plantea un desafío para las campañas actuales y la comunicación política.

Ante este panorama que se abre, el desafío radica en cómo aceitar ese vínculo, que hoy se encuentra facilitado por la oportunidad que brindan las nuevas tecnologías, y la vez se encuentra complejizado dada la frecuencia con la que se espera mostrar presencia.

[1] Distritos donde se elegirán Diputados: Provincia de Buenos Aires (35), Capital Federal (13), Córdoba (9), Santa Fe (9), Entre Ríos (5), Mendoza (5), Chaco (4), Tucumán (4), Catamarca (3), Corrientes (3), Jujuy (3), La Pampa (3), Misiones (3), Neuquén (3), Salta (3), San Juan (3), San Luis (3) y Santa Cruz (3), Santiago del Estero (3), Chubut (2), Formosa (2), La Rioja (2), Río Negro (2) y Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur (2).

[2] Distritos donde se elegirán Senadores: Buenos Aires (3), Formosa (3), Jujuy(3), La Rioja(3), Misiones(3), San Juan(3), San Luis(3) y Santa Cruz(3)

[3] Distritos donde se renovarán cargos provinciales y municipales: Ciudad de Buenos Aires, Buenos Aires, Catamarca, Corrientes, Chaco, Formosa, Jujuy, La Rioja, Mendoza, Misiones, San Luis, Salta y Santiago del Estero

[4] "Estudio sobre consumos culturales y entorno digital" Consultora Aresco (diciembre de 2016)

* Gonzalo Arias es sociólogo. Ha realizado estudios de posgrado en comunicación, opinión pública y gestión en la Universidad Complutense de Madrid y en FLACSO. Es docente titular de la materia "La comunicación como herramienta política" de la UBA y de "Desarrollo estratégico de señales de televisión" en la Escuela internacional de cine y televisión de San Antonio de los Baños, Cuba.