Durante una semana se dispuso que las personas que habían fallecido a causa del virus debían ser velados a cajón cerrado e inmediatamente cremados. Anoche, las autoridades dejaron sin efecto la medidas y no será obligatorio cremar los cuerpos

Autoridades del Gobierno decidieron dar de baja anoche la medida tomada la semana pasada: los cuerpos de las personas que fallecieron a causa de la influenza A tenían que ser velados con bolsas ecológicas y cremados, sin posibilidad de ser enterrados.
Jorge San Juan, coordinador del comité de emergencia epidemiológica del Ministerio de Salud de la Nación, aseguro que "esa medida es una equivocación. Es necesario fijar un protocolo sobre el manejo del cuerpo de la persona fallecida, porque las secreciones pueden contagiar por algunas horas. Pero obligar a la familia a cremar el cuerpo no es necesario".
Antes de que esta medida fuera revelada por el Gobierno, las cámaras que agrupan al sector de servicios fúnebres dispusieron que los velatorios deberían realizarse a féretro cerrado y los empleados debían utilizar guantes y barbijos.
Daniel Carunchio, uno de los responsables de Cochería Paraná, explicó al diario La Nación que "se recortó al mínimo la cantidad de personal que trabaja durante el velatorio y recomendamos a las familias que sólo estén los familiares directos. Después, cuando nos dirigimos al cementerio, parten sólo la carroza con el féretro y otro coche portacoronas. Los acompañantes deben ir con autos propios. Así, evitamos exponer lo mas posible a nuestros empleados".
Al parecer, desde el comienzo de la pandemia en ningún certificado aparece el término "gripe A". Sin embargo, muchos de los documentos de defunción tienen el término "gripe ciudadana", haciendo alusión al virus H1N1.
Las medidas a tomar son las siguientes:
El personal que trabaja con los cuerpos deberá usar máscara, antiparras, camisolín impermeable, guantes, gorro y botas resistentes y de fácil lavado. Una vez removida esa vestimenta se realiza la higiene de manos.
El cuerpo se pasa a una bolsa roja con cremallera o bien cerrada.
Para el lavado y preparación del cuerpo para la realización de autopsia o transferencia al servicio mortuorio, las precauciones son las estándar.
El cuerpo debe ser trasladado a una habitación con temperaturas de -3 grados.
Tiene que haber un contacto mínimo con los familiares del fallecido, en caso de que eso ocurra, se recomienda lavarse con agua y jabón inmediatamente.