01-10-05 | FÚTBOL

Una vaca dura de matar

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Se la robaron en el campo y la policía persiguió a los ladrones. Volcaron, se tirotearon y el animal salió ileso


Gumersindo Catán trabaja en una pequeña chacra, de la que se robaron una vaca mediana. Cuando el hombre descubrió que faltaba el animal hizo la denuncia correspondiente en la seccional 42, en una zona donde el abigeato es frecuente.

La policía y Gumersindo fueron directamente a un camino que conduce hacia la localidad salteña de Tartagal, que es el elegido por los ladrones de ganado del Chaco salteño.

Una Ford F-100 pasó raudamente por el lugar, y el hombre reconoció a su vaca. Allí se inició una persecución en la que tres ladrones aceleraron a fondo para escapar de la policía, mientras la vaca iba atada en la caja de la camioneta. Tras un recorrido de unos 15 km, se reventó una cubierta del rodado, el conductor perdió el control y la camioneta dio varios tumbos, relata el diario El Tribuno.

La pobre vaca salió por los aires y quedó tendida al borde del camino. No conformes con la situación, los ladrones salieron de la camioneta y abrieron fuego con una escopeta, que la Policía repelió con las armas reglamentarias.

Otra vez, la vaca, que se había reincorporado, quedó en el medio del fuego cruzado entre ladrones y policía. Finalmente, dos delincuentes decidieron entregarse, mientras el tercero se escapó ocultándose en el monte.

Gumersindo se acercó y comprobó que su vaca estaba en perfecto estado, podía caminar sin dificultad y no tenía ninguna herida de bala. Sólo estaba un poco asustada y desorientada pues no es habitual que los rumiantes viajen en camioneta, vuelquen y sean testigos de un tiroteo (N. de la R: de allí el dicho “desorientado como vaca en tiroteo”).

Por otro lado, el hombre de campo detectó que uno de los ladrones era íntimo amigo de un primo suyo. El delincuente que se escapó ya está identificado y es conocido como “el porteño” Salinas, reporta el diario salteño.



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