Enrique Barrozo se indignó porque a su hijo le habían robado. Salió a ver si habían tirado sus documentos y terminó asesinado de 5 puñaladas. “En este país, los derechos humanos son para los que se los niegan a otros”, lamentó su familia
El 16 de septiembre de 2010 Leonardo Barrozo, quien tenía 20 años en ese momento, acababa de terminar su jornada laboral en su negocio de venta de carmes y pollos, ubicado en San Francisco Solano, Quilmes. Momentos después, dos sujetosle robaron la mochila, la campera y los documentos.
Me dio bronca y me fui a lo de mi papá que vivía a dos cuadras. No le gustaba el tema de la inseguridad. Estaba cansado ya”, contó el hijo de Barrozo en una entrevista con Infobae.com.
Leonardo sostuvo que su padre le dijo que fuera a hacer la denuncia pero no se podía porque también se habían llevado sus documentos. “Me los habían dado hacía dos semanas y fuimos a dar una vuelta a ver si los habían tirado”, expresó. “Era de noche y hacía frío. De repente lo veo que cruza la calle y me dice que lo siga, que me quedara tranquilo, que no pasaba nada. Los vimos vaciando mi mochila y tirando mis cosas a una zanja”, recordó.
En ese momento, Enrique Fabián Barrozo, de 39 años, logró recuperar las pertenencias robadas pero terminó trenzándose en una brutal pelea quecasi le cuesta la vida a ambos.
“Sentí un tremendo golpe en la cabeza y caí desmayado. Me patearon en el piso y, de repente, lo veo a mi papá que estaba peleando ‘a mano limpia’ mientras ellos lo estaban apuñalando”, dijo Leonardo. “Cayó al suelo ylo único que me pudo decir fue “Andáte”. Me pedía que me fuera para que no me mataran a mi también”.
Tras asestarle cinco puñaladas mortales a Barrozo y provocarle una fisura de riñón y de intestino grueso a su hijo, los asesinos tiraron en una zanja el cuerpo del hombre que aún yacía con vida. “Un muchacho me ayudó a sacarlo de ahí, estaba todo sucio. Le tomamos el pulso. No quise asumir en ningún momento que mi papá se me estaba yendo”, manifestó el hijo de la víctima.
Ambos fueron traslados al hospital en una ambulancia. Leonardo tuvo que ser operado debido a las graves lesiones que le habían provocado los malvivientes. “Me desperté de la anestesia y mi mamá me dijo: “Tu papá falleció”. Yo no le creía, me quise levantar de la cama y casi se me abre la herida. Me quería escapar del hospital”.
Leonardo es el mayor de los cuatro hijos que tuvo Barrozo, que en ese momento tenían 20, 15, 9 y 4 años. “El me enseñó que en la vida hay que ser derecho y me dejó la responsabilidad de cuidar a mis hermanos. Yo la voy a cumplir”.
Por el hecho hay dos personas detenidas, que son padre e hijo y una mujer a la que se le concedió prisión domiciliaria. El juicio comenzará el 15 de octubre.
“No se entiende como una familia pudo haber hecho eso”, lamentó el joven. ”Le concedieron la libertad domiciliaria porque tenía hijos chicos, mi papá no tuvo ese derecho, ni siquiera tuvo el de la vida.En este país los derechos humanos son para los que se los niegan a otros: a mi papá se los negaron, nadie pensó en que también tenía hijos”.
Infobae.com también entrevistó al padre de la víctima, Juan Carlos Barrozo. “Antes de que empezáramos a velarlo ya los habían soltado y tenían guardia policial en la casa. Recién a la semana detuvieron a los tres criminales y ahora solo hay dos detenidos que son padre e hijo. El joven se hacía pasar por menor cuando salía a robar: les sacaba las mochilas a los chicos que salían de la escuela y el padre los corría con un cuchillo. La mujer anda tranquilamente por las calle de Solano, mientras a mí me sacaron un hijo”, se lamentó con una profunda tristeza.