Luis de Guindos se reunirá hoy con su par alemán. Ayer se disparó el riesgo país a niveles históricos. Según The Guardian, los funcionarios discutirán las condiciones de un rescate a España por € 300 mil millones

La crítica situación de España, tras el récord marcado ayer por la prima de riesgo, pese a la ayuda a su banca aprobada por el Eurogrupo, es el gran tema del encuentro entre los dos ministros, anunciada como reunión de trabajo "informal" y prevista para esta tarde.
En medios alemanes se insiste en que el ministro español podría solicitar al titular de Finanzas germano, Wolfgang Schäuble, su mediación ante el Banco Central Europeo (BCE), mientras el propio De Guindos insistía ayer, tras una nota publicada por el diario británico The Guardian sobre un posible salvataje de 300 mil millones de euros, en descartar un rescate global.
En la cita se tratarán "temas bilaterales", apuntaron fuentes alemanas, ya que las inyecciones financieras a las regiones en apuros es "asunto interno" español.
Desde Madrid, De Guindos negó más tarde que vaya a abordar con Schäuble la compra de deuda por parte del BCE. "En absoluto", dijo el ministro, quien afirmó que la reunión estaba prevista ya antes de que se incrementaran la incertidumbre y la volatilidad de los mercados.
El BCE rechazó hasta ahora una operación de compra de deuda, con el argumento de que el cometido del banco es combatir la inflación y no "resolver los problemas financieros de los estados".
A esa situación crítica se sumó ayer la notificación de la agencia de calificación Moody´s -que mantuvo la triple A para la deuda soberana de Alemania, Holanda y Luxemburgo pero bajó sus perspectivas de "estables" a "negativas"-, a lo que Berlín respondió inmediatamente que estas notas no tienen en cuenta la solidez económica germana.
Pese a los más recientes recortes anunciados por el presidente Rajoy por 65 mil millones de euros y la aprobación del Eurogrupo de la ayuda a la banca española, no se logró rebajar la presión en los mercados, por lo que, sumado a que varias comunidades autónomas podrían seguir el camino de Valencia y pedir un rescate al Estado para pagar sus deudas, el panorama español no podría ser más sombrío.