La divisa alcanzó ese valor en las "cuevas", para bajar luego a $6,74. La brecha con el oficial tocó un nuevo récord de 50%. En bancos y casas de cambio se negoció a $4,57. El "contado con liqui" se ubicó en $6,89

El mes de julio trajo consigo una carrera tomadora de dólares en el único segmento en el que puede canalizarse la demanda de los particulares: el mercado informal.
El dólar libre sondeó nuevos máximos desde la salida de la convertibilidad, una década atrás, hasta los 6,90 pesos, en lo que parece ser una resistencia para los precios, al menos en el corto plazo.
El promedio de precios en el mercado marginal retrocedió al cierre a $6,74, con lo que la brecha con el dólar oficial, bajo los controles de la AFIP, se amplió a 47,5%, después de haber tocado el 50% durante el mediodía.
"Hasta que la gente no tenga esa percepción de que este precio del 'blue' llegó a un techo, no se van a ver vendedores en el mercado. Y como es un mercado chiquito, el precio sube por la falta de billetes", dice Mariana de Mendiburu, de Solfin Sociedad de Bolsa.
"Lo que tenemos que ver en estos días es el número en el que es más techo que piso. Aunque es un comportamiento un tanto irracional", describió a Infobae.com De Mendiburu.
¿Cuáles son las causas de este repunte pronunciado? Los agentes del mercado de cambios apuntan en primer término a las señales oficiales que no generan confianza. El viernes 5 de julio, el Banco Central decidió la suspensión de la compra de dólares para atesoramiento, reduciéndolo sólo a la adquisición de dólares destinados al turismo. Esta última instancia se acotó luego a operaciones bancarizadas, ajustando aún más la oferta formal.
Claudio Burelli, operador de cambio de Puente, indicó a Infobae.com que las operaciones se redujeron aún más a partir de mayo, cuando las compras para atesoramiento, sin estar suspendidas, no se autorizaban. "Después vinieron los controles más estrictos para la utilización de compras por el tema de viajes. Muchos compraban los dólares y después no los usaban para ir al exterior. Ahora solo vemos las operaciones genuinas", agregó.
Este marco restrictivo para el acceso a la divisa empujó a los ahorristas al mercado "blue". Con una inflación de dos dígitos, tasas de plazo fijo negativas en términos reales y una Bolsa en compás de espera –con precios y volumen de operaciones en un piso– la salida al dólar asomó en el horizonte como principal opción para los ahorristas, en un país con historia inflacionaria y tradición por buscar refugio en el billete verde.
La incertidumbre y la fuerte liquidez de la plaza en época de cobro del aguinaldo potenciaron las compras. Del otro lado del mostrador, los "arbolitos" y "cueveros" tensaron los precios en un mercado sin reglas, hasta los máximos que se vieron al mediodía, en 6,90 pesos.
También contribuyó el receso invernal: quienes pueden viajar al exterior acceden sólo a una porción de los dólares previstos para gastos, por las autorizaciones que concede la AFIP. El resto hay que conseguirlo en el mercado paralelo.
"No puedo comprar el dólar, se dispara, aumenta la inflación y siguen con la maquinita (de imprimir pesos). Con el dólar, desde el momento que lo restringieron, dije: ‘Que no se metan con el dólar’, porque tenemos una historia, que la conocemos todos, y terminamos en crisis”, alertó el analista técnico Jorge Fedio.
"La gente se trata de cubrir, pero no quiere quedar en pesos. Si la brecha no la podés frenar, fuiste. Y el dólar formal para mí no existe: no lo podés comprar”, añadió el agente bursátil.
"Dólar psicológico"
Mariana de Mendiburu recuerda que "la brecha entre el dólar informal y el formal era de 10 a 15 por ciento. A medida que fueron ampliando las restricciones, superó el 30%, cuando se suspendieron las adquisiciones para ahorro y la compra con billetes (pesos)”, al bancarizarse el "dólar turista".
"Si bien en estos últimos días está el tema de las vacaciones, tenés gente que recurrió al dólar marginal porque no se quiso bancarizar", explicó De Mendiburu, quien acuñó la definición de "dólar psicológico" para describir este salto de cotizaciones.
"Hay un efecto psicológico. Antes, cuando se podía comprar, se lo hacía en el formal y se vendía en el informal. Ahora que no se puede comprar en el oficial hay menos vendedores en el mercado 'blue', porque se ve que sube todos los días, y si bien puede parecer caro, al otro día se ve que salta otra vez", agregó la economista.
En este sentido, otro de los topes que encontró la operatoria marginal fue el precio del llamado "contado con liquidación". Este negocio formal consiste en la adquisición con pesos de títulos públicos en dólares, para ser vendidos en el exterior y hacerse de los billetes. Esta operatoria legal convalidó un precio para la divisa de $6,89, que por un momento resultó más barato que el del dólar libre.
Otra presión para la volatilidad del dólar libre es el reducido volumen, entre 10 y 25 millones de dólares diarios, diez veces menos que el mercado mayorista. "Si el marcado minorista es chico, el informal es todavía más chico", refiere un agente de cambio.
Manuel Tanoira, abogado especialista en el mercado de capitales, consideró: "El cepo financiero nos ha pegado al sector inversor", debido a que la necesidad de importar insumos "para exportar conocimientos, es un corset difícil de afrontar".
"No solamente no estoy siendo incentivado a invertir en una empresa, sino que estoy siendo castigado por un delito que no cometí. El inversor no quiere fugar capitales al exterior ni comprar divisas para el atesoramiento", explicó Tanoira.
Calma en el segmento formal
En el mercado mayorista, donde el Banco Central regula los precios con fuertes intervenciones, hubo escasa oferta de privados y exportadores. "La autoridad monetaria tuvo que salir a suplir la falta de divisas agrediendo posturas de compras a pocos segundos del final. Con solo u$s5 millones vendidos marcó el precio de cierre en niveles de $4,556 por dólar”, indicaron desde la mesa de cambio de Puente. Las reservas del Banco Central se sitúan en 46.803 millones de dólares.
En el mercado mayorista, el volumen total operado fue de u$s265 millones de los cuales u$s96 se pactaron por el Mercado Abierto Electrónico y los restantes u$s169 millones, vía Mercado Electrónico de Cambios, donde negocian las casas de cambio.
Claudio Burelli, de Puente, señala que "el volumen operado en el mercado mayorista se redujo con el primer control de noviembre. De ese porcentaje que quedo chico se volvió a reducir con la operatoria solo para viajes, ante el menor perfil para poder operar por atesoramiento".
Burelli explica que en materia de cotizaciones "lo que mueve la aguja es el movimiento del dólar mayorista, que concentra el 80% del volumen, frente a un 20% del minorista, inclusive en épocas en las que se veían largas colas frente a las casas de cambio".
El monto de operaciones mayoristas se redujo de un promedio de 400 a 500 millones de dólares diarios, previos a los controles, a un rango de 200 a 300 millones de la actualidad. "El dólar mayorista está relacionado con las transacciones del comercio exterior, grandes empresas y bancos. Y éste es el que determina los precios del minorista", puntualiza el operador de Puente.
En la plaza formal, el euro mantuvo la estabilidad de las últimas jornadas y cotizó a 5,52 y 5,68 pesos para la compra y venta respectivamente. El real también se comercializó sin cambios y las transacciones se pactaron en 2,05 pesos para la compra y 2,22 pesos para la venta.