Dos hombres y una mujer recibieron penas de entre 26 y 29 años de prisión por el crimen del comerciante Emiliano Martinó en Ramos Mejía en 2010, durante un tiroteo entre policías y ladrones que lo tenían cautivo
El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 de La Matanza impuso condenas de 29 años de cárcel y se lo declaró reincidente a Marcelo Segovia, de 34 años de edad; de 27 años de prisión a Gonzalo Prelis (29 de edad) y de 26 años tras las rejas a Claudia Pérez (36 años de edad), por los delitos de "homicidio en ocasión de robo, en concurso real con portación de arma de guerra".
Los jueces Andrea Shiebeller, Alfredo Rocchi y Matías Rouco consideraron acreditado que la pistola calibre nueve milímetros con la que mataron a Martinó fue disparada por Prelis. Aunque ordenaron investigar toda la actuación policial para determinar si se cometió algún delito.
Es que el abogado Alberto Fornaro, en representación de la viuda, y su colega Lucas Randi, por Martinó padre, pidieron en sus alegatos que dos agentes de la comisaría de Lomas del Millón sean investigados por "homicidio calificado", ya que les atribuyeron a ellos los balazos que terminaron matando al joven.
Sin embargo, los representantes del particular damnificado habían solictado que se condenara a los tres enjuiciados por el delito de "homicidio en ocasión de robo", ya que los responsabilizaban por haber provocado el tiroteo.
Por su parte, el fiscal del juicio, Sergio Antín, había reclamado la pena de prisión perpetua para los tres, a quienes acusó en su alegato por "privación ilegal de libertad seguida de muerte".
El hecho sucedió a las 0.30 del 14 de junio de 2010 cuando Martinó, de 33 años, llegó con su esposa y su bebé de nueve meses a su casa de la calle Beruti al 100, de Ramos Mejía, luego de trabajar en una de las dos pizzerías que tenía en Ciudadela.
Pero en ese momento la familia fue interceptada por cuatro delincuentes, que ingresaron a la vivienda y robaron dinero, alhajas y algunos electrodomésticos.
No obstante, un vecino se dio cuenta de lo que pasaba y llamó al 911 tras lo cual varios patrulleros llegaron a la casa, lo que provoc{o que los delincuentes decidieran huir en la camioneta Peugeot Partner de Martinó, con éste de rehén y al volante.
En la huida se inició un tiroteo y a unas cinco cuadras de la vivienda el rehén se arrojó del auto y recibió un tiro por la espalda, a la altura del omóplato izquierdo, que lo mató.
Luego de la balacera, uno de los ladrones murió y otros tres fueron detenidos, quienes habían intentado descartar las armas, entre ellas la homicida, que igual fueron halladas.