Corresponde al conjunto de programas oficiales. En el mes disminuyeron 1.469 las obras y se preveía aumentar las obras a iniciar en 585. En los últimos nueve años se concretaron 913.279 proyectos de vivienda
Datos de la Subsecretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda indican que desde mayo de 2003 se concretaron 913.279 soluciones por parte del del sector público: 681.183 fueron terminadas,205.237 están en ejecución y 26.859 por iniciar
A partir de esa estadística, surge que en promedio en los últimos nueve años se han logrado 101.500 soluciones habitacionales por año por el conjunto de los programas oficiales, a las que hay que agregar otras 166.000 concretadas por la actividad privada, de acuerdo con los datos que se desprenden del Censo de Población y Vivienda de 2010 y su proyección a hoy.
Ese sondeo, comparado con el previo de 2001, determinó que la tasa de crecimiento de los hogares fue equivalente a 2,12% anual acumulativo, alcanzando a 12,43 millones, mientras que el de las viviendas efectivamente ocupadas se elevó a un ritmo de 2,36% anual acumulativo, suman 11,59 millones.
Radiografía actual
Semejante cuadro explica la recurrente preocupación de los diferentes gobiernos por diseñar planes de vivienda destinados a reforzar los programas vigentes, para tratar de avanzar en serio hacia la reducción del elevado déficit habitacional.
Sin embargo, en general suelen ser poco ambiciosos y, aun así, no llegan a las metas que se trazan.
Necesidad de acelerar la marcha
Al ritmo promedio de la última década del crecimiento de los hogares y las viviendas, el bache existente se lograría resolver en 54 años.
Mientras que si esta vez se alcanzara ese objetivo con el Programa de Crédito Argentino, si se agregaran a las actuales 267.500 soluciones habitacionales por año otras 100.000, el desequilibrio virtualmente podría desaparecer en menos de 20 años.
Para lograr semejante objetivo de largo plazo, la condición necesaria sería no sólo asegurar el riguroso cumplimiento del programa de asignación de los créditos para la construcción de viviendas, sino también reencauzar la economía hacia el sendero de la estabilidad de precios y crecimiento sostenido, para que las tasas de interés de los préstamos se sostengan en el rango de un dígito bajo.
Pero aun así, eso por sí solo no sería suficiente, dadas las recurrentes restricciones presupuestarias que caracterizan al sector público.
De ahí que sería apropiado alentar la participación voluntaria de la banca privada, nacional y extranjera, de modo tal que permita el impulso del crédito hipotecario, no sólo para sostener un mercado inmobiliario –que por razones naturales de cambios en los miembros del hogar, por el paso del tiempo, requiere movilidad–, sino también para alentar la construcción.