Finalmente, la AFIP, fiel a las presiones de un Gobierno más preocupado por trabajar sobre las consecuencias que sobre las causas que provocaron una creciente desconfianza en el peso, lisa y llanamente no permite consultar si autoriza la compra de dólares con fines de ahorro.
Por el contrario, avanzó peligrosamente sobre la libertad y la privacidad patrimonial de las personas, en un país en el que día a día crece la inseguridad física, jurídica y ahora patrimonial de sus ciudadanos, al habilitar tres aplicativos excluyentes para sectores de altos ingresos. ¿Quién, si no, puede declarar que está por cerrar la compra de un departamento, casa, o terreno, o un barco, avión o helicóptero, o un bien de producción, como una máquina de uso agrícola, etc.?
¡Ah! Hay una excepción: los enfermos, previa comprobación de la dolencia por un burócrata de la AFIP de que se requiere pagar un medicamento o un análisis de laboratorio que no se puede obtener en la Argentina.
Desde el titular de la UIF, hasta senadores, diputados y el propio administrador de ingresos públicos ya explicaron con lujo de detalles que no hay razón para ahorrar en moneda extranjera, porque los salarios se cobran en pesos, los impuestos se cobran en pesos y esa es la moneda de curso legal.
De ahí que el cepo impuesto sigilosamente a la compra de dólares ¡porque sí!, ya había sido anticipado hace más de quince días y ahora simplemente se lo instrumentó en forma más amplia, aunque, claro está, sólo para el 85% de la población que apenas puede guardar unas monedas mes a mes.
Para las grandes transacciones habilita el camino de la consulta, no necesariamente el de la autorización final, habiendo grabado previamente en una computadora que enciende el semáforo al fiscalizador de turno cuando los datos que se ingresan no concuerdan con la base datos del organismo.
Si es así, ¿por qué no se atreve el Gobierno a pesificar los depósitos en dólares, terminar con el tipo de cambio libre y flotante y dejar en libertad al Banco Central para que ejerza su poder para devaluar la moneda y termina de licuar lo poco que queda del ahorro de los argentinos y aumenta la legión de pobres por decreto?
Las reservas en divisas del Banco Central se derrumbaron ayer en 159 millones de dólares, a un ritmo de más de 3.000 millones por mes, duplicando la baja de mayo. Poner más restricciones a la compra, no sólo conducirá a alimentar el mercado negro sino también a acentuar la salida de los que se mantienen en los bancos, agravando la sangría.
¿No sería más fácil alentar las exportaciones, para lo que se requiere destrabar las importaciones, alentar la inversión extranjera y detener la expansión exagerada del gasto público para que la inflación tienda a menos de 10% en forma real y no ficticia como informa el Indec, en lugar de fogonear las tensiones en las empresas, las familias y los bancos?
El mayor socio del Mercosur, Brasil, decidió ayer levantar las trabas al ingreso de capitales del exterior, al reducir el impuesto a las transacciones financieras sobre los créditos extranjeros a sus empresas, y hará otro tanto con el ingreso de dólares del exterior, porque la lluvia de dólares ha terminado, dijo el ministro de Hacienda Guido Mantega.