La víctima tenía 24 años, y según contó una testigo un grupo de tres delincuentes lo interceptó cerca del centro de la capital provincial y lo asesinó de un disparo en el pecho. La Policía detuvo a un sospechoso
El estudiante de Educación Física trató de resistirse, pero los asaltantes no le perdonaron la vida. Gonzalo Barrionuevo había nacido en la localidad catamarqueña de Santa María y el jueves por la noche caminaba con una mochila en la espalda sin saber que tres ladrones, que se movilizaban en dos motos, lo esperaban justo en la esquina de la calle Buenos Aires al 1.000.
Cuando lo sorprendieron el joven forcejeó con los asaltantes, uno de ellos le disparó en el pecho. Un vecino de la zona escuchó el balazo y enseguida llamó a la Policía, tras lo cual llegaron dos patrulleros y los agentes acordonaron la zona. El cuerpo estaba tirado en el piso con los pies descalzos, bajo la llovizna que caía a esa hora de la noche.
Una mujer fue la testigo clave de la tragedia: vio a los delincuentes cuando le dispararon a la víctima, se acercó a los policías y les dijo que uno de los asaltantes acababa de pasar, unos minutos antes, por la esquina caminando con la moto al lado y mirando hacia el lugar del homicidio.
Así fue como la Policía, con el relato de la única testigo visual, comenzó a recorrer la zona para encontrar al sospechoso descripto, y poco después reconoció a un joven con las características que había dado la mujer. Cuando le ordenaron que se detuviera, el joven subió a la moto y aceleró a fondo, pero el pavimento le jugó una mala pasada y se cayó a dos cuadras del lugar, en Ayacucho al 1000, donde lograron atraparlo.
Dos compañeras del joven estudiante pudieron reconocer a Gonzalo en la morgue, mientras la Policía intenta contactar a los familiares del muchacho que perdió la vida por defender sus zapatillas y su mochila.