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22-02-12 | Sociedad

Sin información sobre las víctimas, crece la angustia de quienes buscan a familiares

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Las personas que buscan a sus seres queridos no pierden la esperanza, pero chocan de frente con el terror que les provoca que sus allegados no aparezcan registrados en ningún hospital. La frase "no quiero ir a buscar a la morgue” se repite y eriza la piel.

La mamá de Nicolás Elías Villalba está desesperada porque ya recorrió todos los hospitales y todavía no sabe nada del chico: "Lo busco desde las 11 de la mañana y no lo encuentro. Ya pasé por todos los hospitales, pero me dicen que no está y no me dejan entrar a buscar".

Su hijo mide 1.75, usa anteojos, es morocho y hace tres meses que viaja hasta Once, donde trabaja en una escuela que está ubicada a seis cuadras de la estación.

El repaso mental de la recorrida infructuosa agobia a la mamá de Nicolás, quien en un momento de deseperación dice "no quiero ir a buscarlo a la morgue", se quiebra y conmueve al más frío de los que viven el hecho desde afuera. 

La frase se repite una y otra vez, en varios casos de familiares que a esta altura, sin noticias concretas de sus seres queridos, están sobrepasados por la desesperación.

Sólo algunos se animan a pasar por la sede del Cuerpo Médico Forense, para descartar de una vez la opción más temida. Y cuando reciben la noticia de que allí no está su familiar, recuperan el aire y retoman fuerzas para seguir con la búsqueda.

Uno de ellos es José Pontiroli, que pidió ayuda para poder localizar a su hija Tatiana, una joven que, como todos los días, viajó hoy en la línea Sarmiento para dirigirse a su trabajo. Subió en Morón y se dirigía a la terminal de Once.

“Escuché por la radio de la tragedia y la llamé y no me pude comunicar. Hablé con una compañera de trabajo y me dijeron que no había llamado. Después fui a todos los hospitales y ahora me presenté en la morgue”, contó José, que estaba algo más aliviado porque allí no estaba.

Pontiroli dijo que las autoridades hospitalarias le informaron que “hay 90 personas sin identificar que están siendo operadas”, por lo que su esperanza es que Tatiana sea una de ellas.

Uno a veces piensa lo peor, pero Dios dispondrá. Ella tiene 24 años, vestía un saquito blanco, tenía un reloj rosa muy grande. No tiene tatuajes ni piercings”, completó.

Mientras tanto, en las puertas de los hospitales son varias las personas que deambulan y muestran fotos de sus familiares. 

Marcelo busca a Tatiana Lezano, su mujer de 33 años que está embarazada de seis meses.“Cuando me enteré del accidente pedí permiso en mi trabajo y salí a recorrer todos los hospitales, pero no tengo noticias; ya pasé por el Churruca, Durán, Piñero, Álvarez, y nada”.

María Luna es la mamá de Federico Bustamante, un chico de 19 años que -cuenta su madre- "se tomó el tren en Moreno para llegar sentado a Once".

El joven viajaba con dos compañeros que ya fueron ubicados: "La chica que iba con él está internada y al otro chico lo operaron en la pierna. Los localizaron a los dos, pero falta él. Y en el Durand no está", cuenta María Luna, que parecía estar en shock.

"Yo pienso que debe estar inconsciente, porque si no, ya hubiera dicho su nombre y apellido. Lo llamo al celular y me da apagado", relata la madre de Jonathan, sin querer pernsar en lo peor y antes de marcharse rumbo a otro hospital, con la ilusión de encontrar a su hijo.

La angustia también se apoderó de María Luján, que busca a Lucas Rey; cuenta: "Salió de San Antonio de Padua en el tren que llegaba 8:30 a Once. Iba a trabajar, pero (sus empleadores) me dijeron que no llegó".

Con la voz quebrada y al borde del llanto, la mujer pide: "Por favor, que alguien me diga dónde está". Y de inmediato lanza una frase impactante: "Al único lugar donde no voy a ir a buscarlo es a la morgue".

Igual de desesperante es la situación de Jorge Esquivel, que busca a su hermano, quien subió en la estación de Haedo. "Llamo al radio pero parece que apagó el radio. Él subió primero que yo al tren. No me puedo comunicar con él, y nadie me dice nada", dijo por Radio 10.

Su hermano viajaba en el primer vagón y es chofer de un camión. "Íbamos a laburar, él labura de camionero. Yo me quedé hablando en la estación, y él se vino solo. Somos de Lomas de Zamora, somos obreros", dijo Jorge.

Otro de los duros relatos lo dio Cristina, que busca a su sobrino Nicolás Villalba, de 24 años.

"No sabemos nada, y no nos dicen nada. Subió en Moreno, y trabaja a tres cuadras de la estación de Once. Nunca llegó al trabajo, y él salía en ese horario. El celular no suena; estamos toda la familia buscándolo", contó.

Otro que busca familiares, en este caso a su hija y a su esposa, es Fabián.

"Recibí un llamado de mi nena, que me decía que estaba muy nerviosa, desesperada, y que la iban a trasladar. Pero me dijo que había perdido a la madre. Pero no alcanzó a decirme a qué hospital la trasladaban. Mi esposa siempre viajaba en el primer vagón, para poder bajar más rápido", detalló.

"Esta noche nos íbamos a la Costa. Ellas vinieron a comprar ropa para viajar. Mi esposa siempre usa el tren, es enfermera en una clínica", agregó.