Dos hermanitos gemelos nacieron de urgencia, con sólo 26 semanas de gestación y un peso propio de 19. Sus padres vivieron meses de angustia e inquietud por la salud de los pequeños, pero hoy están felices por una recuperación lenta pero asombrosa

Para Natalia Pérez y Luciano Zabaleta todo era felicidad cuando, a través de una ecografía, supieron que serían padres primerizos de gemelos. Un desafío que no fue sorpresa porque ambos tenían antecedentes de nacimientos múltiples en la familia.
Lo que no imaginaban era que en un momento se frenaría el crecimiento de los chiquitos por un problema de desarrollo de la placenta, que, al no recibir suficiente irrigación del útero, no permitiría ni alimentarlos ni oxigenarlos.
Entonces Natalia supo que la única opción era que sus bebés nacieran de urgencia, con sólo 26 semanas de gestación, porque si la cesárea no se hacía los nenes "no tenían chance, se morían en la panza", explica el obstetra Jaime Lardizábal, que la practicó en el Sanatorio de la Mujer.
"Miedo es poco: pánico. Y una angustia terrible", cuenta hoy la mamá al diario La Capital, con la tranquilidad que le da saber que sus hijos están bien. Sí, porque cinco meses después del parto, Esteban Emanuel, que nació con 390 gramos (ocupaba la mitad de la mano de su padre), y Agustín Nicolás, que pesó 565 gramos, recibieron el alta.
El obstetra reconoció: "Cuando nacieron esperábamos tener alguna chance con el más grandecito (Agustín), porque usualmente un bebé de 390 gramos (como Esteban) no logra vivir. (...) Cuando nacen criaturas con 24, 26 semanas, uno se encuentra con un peso de 750 gramos, nunca con 390".
Pese a todas las dificultades, que incluyeron incubadora, respirador mecánico, alimentación parenteral (por vena) e incluso dos cirugías, hoy los chicos están muy bien.
Esteban Emanuel pesa 2,200 kilos, mientras que Agustín Nicolás alcanza casi los 2,500 kilos. Ambos son más chiquitos de lo habitual, pero la alegría de los padres y del equipo médico es enorme...