La presencia de desechos en las galaxias es un tema que preocupa a las naciones con misiones planetarias ya que estos restos pueden entorpecer la acción. Se estima que hay 500 mil piezas orbitando alrededor de la Tierra

Suiza tiene pensado invertir cerca de 11 millones de dólares en un fin tan noble como extraño: limpiar la galaxia de la basura espacial, que comprende cualquier objeto artificial sin utilidad que orbita alrededor de la Tierra y entre los que encontramos restos de cohetes, viejos satélites, restos de explosiones, polvo o, incluso, restos de pintura de algún cohete.
Este tipo de restos preocupa cada vez más a las agencias espaciales y los operadores de satélites ya que el impacto de estos objetos puede averiar algún satélite, complicar algunas misiones y generar más desechos.
Para intentar resolver este problema, el Centro Espacial de Suiza y la École Polytechnique Fédérale de Lausanne (EPFL) desarrollarán CleanSpace One, una red de satélites, en los cuales invertirán cerca de 11 millones de dólares.
Según datos difundidos por la NASA, se estima que en total hay unas 500.000 piezas orbitando alrededor de la Tierra, moviéndose a velocidades cercanas a los 28.000 kilómetros por hora.
La tarea de CleanSpace One será interceptar estos fragmentos de basura espacial, atraparlos y forzar la trayectoria hacia una reentrada en la atmósfera para su desintegración.
Esta metodología de limpieza del espacio no es nada sencilla ya que el satélite debe agarrar los desechos mientras estos viajan a gran velocidad, ajustando su ruta para hacerla coincidir con la de su objetivo.
La EPFL estima que el CleanSpace One podría estar listo para su lanzamiento en un plazo de entre tres y cinco años. La primera misión será atrapar un par de satélites suizos lanzados en los años 2009 y 2010.
El CleanSpace One, luego de cumplir con su misión, ingresará en la atmósfera (junto con la carga) y se desintegrará. Voker Gass, director del Centro Espacial de Suiza, espera que este proyecto sea el principio de una familia de satélites comerciales que puedan comercializarse para retirar restos espaciales tras llegar al final de su vida útil.